viernes, 19 de agosto de 2011

ENSALADA DE POLLO Y CHUTNEY DE MANGO (3-4 personas) Recetas sin gluten, sin lactosa y sin huevo


Una ensalada potente, que llena más de lo que parece. La receta original aquí, pero yo la he simplificado un poco para no tener que usar el horno.

INGREDIENTES
- 1 pechuga de pollo en taquitos
- un puñado de Almendras Fileteadas
- 2 rodajas de Piña en su jugo cortada en cuadraditos
- Lechuga picada
- Mayonesa
- zumo de limón
- Cebolleta picadita (yo he usado liofilizada)
- Chutney de Mango
- Curry en polvo, Sal y Pimienta (al gusto)

Preparacion
  1. Con una cucharada de aceite, tostar las almedras fileteadas, con cuidado de no quemarlas. 
  2. Condimentar las pechugas de pollo con sal y pimienta y cocinar a la plancha hasta que estén hechos. 
  3. Cuando enfríen colocarlo en un bol grande, añadir las almendras, la piña, la lechuga y la cebolleta y mezclar muy bien. 
  4. En un recipiente hondo mezclar la mayonesa, el zumo de limón, el chutney, el curry, para la salsa. 
  5. Añadir al resto de los ingredientes. Mezclar muy bien. Puede prepararse de un día para otro para concentrar los sabores. Guardar siempre en la nevera bien tapada. Deliciosa para acompañar asados, pollo, pavo o cerdo. Servir fría o a temperatura ambiente.

jueves, 18 de agosto de 2011

Falafel de Margarita la Fantástica

Bueno, otra recetilla, mientras ultimo la entrada de la última aventura campestre...

Yo nunca había probado el falafel, y buscando, buscando, no sé cómo, encontré que hay muchisísimas recetas de cualquier cosa en el yutubi. Miré unas cuantas y me decidí por esta, que me salió a la primera. No tiene ninguna dificultad, y se congelan muy bien, así que se puede hacer una gran cantidad y luego congelarlos para freírte dos o tres algún de vez en cuando, que son mucho más rápidos de freír que las croquetas u otros fritos. Y ni que decir tiene la energía y los nutrientes que aportan.

Un consejo: ya sé que la forma típica es de albóndiga aplastada, pero si se hacen más finos, en plan croqueta, al descongelarse se fríen mucho mejor, ya que si no, son muy gordos y hay que partirlos por la mitad a medio freír para que se terminen de hacer.

Una manera distinta y muy rica de comer legumbres. Espero que os gusten.


domingo, 31 de julio de 2011

¡Nuevo favicon!

Mirad en lo alto de la pestañita, junto al nombre del blog, o junto a la barra de direcciones. ¡Veréis a un pequeño rabilargo, diseñado por mí, para daros la bienvenida!

¡Feliz verano!

miércoles, 27 de julio de 2011

Flan de huevo (sin leche) con chocolate y mucho amor. Estilo Mugen.

Un flan de huevo y vainilla, inventado por Mugen, con mucho amor:
  • 2 huevos.
  • 2 vasos de leche de arroz con sabor a vainilla (Special Line, ncá'CorteInglis).
  • 4 cucharaditas de azúcar blanco.
  • una pizca de azúcar avainillado o vainillina.
  • Un par de onzas de chocolate Valor negro (opcional).

  1. Si quieres hacer el flan de chocolate, en un cazo poner a fuego muy bajo la mitad de la leche. Picar o rallar el chocolate y añadirlo poco a poco, sin que hierva casi la leche, sin dejar de remover, hasta que se incorpore totalmente. Dejar enfriar y reservar.
  2. En un bol batir los huevos y mezclar con el resto de la leche, usando la varilla de la batidora, hasta que sea una mezcla homogénea. Añadir el azúcar y la vainillina.
  3. Añadir la mezcla de chocolate cuando esté lo suficientemente fría como para que no se cuaje el huevo y seguir batiendo.
  4. Repartir en varios vasitos o moldes y poner al baño maría al menos 1 hora. Comprobar con una cuchara si se van cuajando y cuidar que el agua no borbotee demasiado para que no salpique los vasitos.
  5. Sacar y enfriar a temperatura ambiente y luego en la nevera. Voilà! Flan al estilo Mugen.
¡No he podido hacerles fotos porque han desaparecido en un periquete! Espero que os gusten, un postre fresquito para el veranito.

martes, 26 de julio de 2011

La visita de un Sitta... ¿pero cuál?

-El niño amarillo: ¡Mira, un pájaro-spiderman!
-Cota-K: ¿Spiderman?
-El niño amarillo: Sí, está andando por el tronco vertical.


(Me asomo por la ventana y veo un borrón azul por el tronco vertical de una encina :S , vaya, no tengo las gafas)
-Cota-K: Será un herrerillo...


(con los prismáticos en la mano)
...ah, no es un trepador azul (Sitta europaea)...


(con la Peterson en la mano)
...está un poco polvoriento, como descolorío, ¿no será un trepador rupestre (Sitta neumayer)?



¿Y vosotros, aficionados pajareriles, qué opináis?

sábado, 23 de julio de 2011

Viajar con la Histaminosis como compañera

Hola, navegantes de la internet.

Ahora que han empezado las vacaciones y es obligatorio, casi, el comer fuera de casa, y los taperes no están a la orden del día, estoy aprendiendo, a base de ensayo y error, algunas cosillas que nadie te enseña y que son vitales para que no se nos fastidien las excursiones veraniegas. Por no tener en cuenta estas cosas (vamos, que no se me había ocurrido) se me fastidió una maravillosa inmersión en el Parque Natural de Islas Hormigas, en Cabo de Palos, Murcia.

Consejos para comer en restaurantes:
  • Preguntar los ingredientes y especias de todas las salsas y los platos que no los lleven especificados en las cartas, y aunque lo haga, preguntar para asegurarnos. El comino en polvo y el colorante alimentario, por ejemplo, tienen almidón de maíz.
  • Las mayonesas en especial son muy peligrosas, tanto envasadas como caseras. Si es casera, asegurarnos de que no lleva leche (muchos restaurantes la usan para evitar el huevo y sus problemas de conservación en verano) y si es envasada, pedir los ingredientes o evitarla directamente. La mayonesa del Pan's por ejemplo no lleva almidón ni lácteos, pero de las de marca Hacendado, sólo la de aceite de oliva está libre de ellos.
  • Si tenemos alergia al trigo, al gluten o a los cereales en general, (todos los casos que conozco de histaminosis tienen alguna, creo) y podemos tomar patatas fritas, preguntar si tienen una freidora sólo para las patatas. Podría ser que no, que en la freidora también cocinen croquetas o rebozados, en cuyo caso el aceite ya estaría "contaminado" y podría causarnos problemillas.
  • Si pedimos algo a la plancha, asegurarnos de que nos lo hagan en una plancha o sartén recién limpias, con aceite limpio, que no haya sido utilizado. Esto va por las alergias a la lactosa y cereales (podrían haber cocinado algo con queso, o empanado), o a carnes de cerdo o ternera.
  • Ensaladas: ¡que os la hagan directamente con los ingredientes pedidos, que no las espulguen quitando lo que no podéis tomar!
  • Cuidado con los encurtidos: pepinillos, aceitunas... pedir los ingredientes, pueden tener ácido láctico (E-270) como acidulante. Las gominolas que ponen de aperitivo también suelen llevarlo.
  • Cuidado con los frutos secos de aperitivo. Pueden estar fritos con harina de trigo (es un método para que se les pegue la sal). Pura experiencia, en 15 minutos estaba totalmente fuera de combate.
  • Cuidado con los embutidos y patés también: muchos llevan también ácido láctico, almidón de trigo o maíz, fécula de patata... Lo más seguro es pedir una tapa de jamón serrano ¡de corte! que el envasado puede tener también lactosa o proteínas lácteas.
En casa, con reuniones familiares y demás:
  • Barbacoa: cuidado con las salchichas y choricitos artesanos que compramos en la carnicería del barrio o del pueblo. Preguntar por los ingredientes de las especias que se usan para hacerlas. En mi caso ha resultado que esas especias (que vienen en un sobrecito ya preparadas para que el carnicero las añada a sus chacinas) tenían LACTOSA.
  • También en la carnicería: si compráis carne picada y tenéis una alergia a alguna carne, lo más apropiado es que la encarguéis de un día para otro, para que os la piquen a primera hora, en la máquina recién limpia, antes que cualquier otra, ya que en la máquina podrían quedar restos de algo.
  • ¡Y recordad llevar siempre un fortasec encima si tenéis planeada alguna excursión o aventura fuera de casa!
Espero que estos consejos os ayuden, ya que nadie te avisa o te enseña sobre esto. Algo tan común, como tomarse una tapa con los amigos, puede terminar mal, o muy mal.

Y un último consejo: cuando habléis con los camareros, si se ponen muy tontos o notáis falta de atención por su parte (cuando pedí una ensalada solo de lechuga , sin tomate ni zanahoria, una camarera aburrida me dijo que si no llevaba encima el polaramine... no tienen ni idea y encima te quieren solucionar la vida): EXAGERAD UN POCO: ARGUMENTAD QUE SI NO OS ATIENDEN COMO PEDÍS, PUEDEN MANDAROS AL HOSPITAL, QUE OS PUEDEN MATAR. Aunque esta no sea una alergia anafiláctica, no quiere decir que no tengamos derecho a comer como debemos. Y no tenemos por qué explicarles que no es anafiláctica: una vomitona, una diarrea o una migraña tampoco son plato de gusto, y menos cuando ha sido posible evitarlas con un poco de cuidado.

¡Feliz y sano verano para todos!

lunes, 20 de junio de 2011

Arroz "tres delicias" al estilo tailandés Recetas para histaminósicos. Sin gluten, sin huevo, sin lactosa.

Bueno, aquí os dejo una receta de arroz tres delicias al estilo tailandés (sacada de la receta del arroz "Pure jasmín" del carrefur).

Ingredientes (para 4 personas):
  • Medio vaso de arroz.
  • Varias lonchas de jamón de york (Hacendado, sin gluten ni lactosa) cortadas en tiras finas.
  • Tres rodajas de piña.
  • Gambas.
  • Una lata pequeña de guisantes.
  • Brotes de soja.
  • Salsa de soja (Fanya, del CI).
  • Cilantro fresco.
Preparación:
  1. Poner a hervir el arroz.
  2. Sofreír las gambas con un poco de aceite hasta que estén hechas.
  3. Sofreír el jamón de york y los guisantes con un chorreón de salsa de soja.
  4. Cuando todo esté bien hecho, añadir el arroz, junto con la piña y los brotes de soja. si la salsa de soja no es suficiente, añadir un poco más.
  5. Espolvorear con cilantro fresco antes de servir.
¡Y ya está! un plato rico, rico y muy sencillo, para cuando tenemos ganas de saltarnos la rutina.

domingo, 19 de junio de 2011

Recetas para histaminósicos. Sin gluten, sin lactosa. - COOKIES CON PEPITAS DE CHOCOLATE

Esta tarde vi a mis hermanos merendando galletas con mijitas de chocolate y se me antojaron, así que como tenía el horno caliente del pan de nueces, me puse a prepararlas con la ayuda del niño amarillo.


Ingredientes:
-1/2 de taza de azúcar
-1/2 cucharadita de sal
-1 taza de harina de arroz ("Hacendado")
-2 cucharadita de vainillina o azúcar avainillado.
-1 sobre de gasificante Hacendado (con su correspondiente de acidulante, vienen juntos)
-1/2 taza de leche de avellanas ("Die Milk" del CI)
-1/2 taza de aceite
-1 huevo
-Pepitas de chocolate negro "Hacendado" sin gluten ni lactosa.


Preparación:
Mezclar los secos primero, excepto el gasificante (he descubierto que mejor echarlo al final) y las pepitas de chocolate, y añadir los húmedos después, hasta que sea una pasta homogénea. Si queda demasiado líquida, añadir un poco más de harina. Añadir el gasificante cuando el horno esté cerca de la temperatura, y un buen puñado de pepitas.

En una bandeja de horno, cubierta con papel de hornear, repartir las futuras galletas con una manga patelera (las bolsas para congelar de hacendado son perfectas, se vierte la masa dentro y luego se corta un piquito), más o menos separadas. Aunque luego se junten en el horno, porque crecerán un poco, no pasa nada.

Hornear 20-30 min a 150ºC, o hasta que se vean doraditas por los bordes. Apagar antes de que estén hechas del todo para aprovechar el calor residual. Sacar y desmoldar en frío.

Se conservan muy bien en un taper hermético,¡ pero no durarán mucho sin que os las comáis!

sábado, 18 de junio de 2011

TRUFAS DE CHOCOLATE Y LECHE DE COCO - Recetas para histaminósicos. Sin gluten, sin lactosa, sin leche, sin huevo.

Una manera de hacer bombones que podamos comer, sin lactosa, sin cosas raras. ¡Y deliciosos!

La leche de coco le da la grasa que necesitan para coger consistencia, y es muy nutritiva.



Trufas de chocolate y coco (de G&C)
Las trufas de chocolate son un dulce que siempre va bien tener preparado, se conservan bien en el frigorífico, en un recipiente bien cerrado, cuando nuestros amigos o familiares vengan de visita quedarán encantados si acompañando el café, les servimos unas Trufas de chocolate y coco como las que hoy os mostramos. En este caso no destaca en exceso el sabor del coco, deja un leve recuerdo, de esos que invitan a probar más.

Ingredientes
  • 190 gramos leche coco (en Carrefur y en CI la venden en latas)
  • 300 gramos chocolate fondant 70% (carrefur fondant vale, no tiene leche ni proteínas lácteas ni cosas de esas...)
  • 50 gramos coco rallado (Hacendado)
  • 35 gramos azúcar glas.
  • Rebozado: cacao puro en polvo, avellanas picadas tostadas, coco rallado… yo lo he hecho a lo tradicional: cacao puro valor.


Elaboración

1. Pon en un cazo la leche de coco, el coco rallado y el azúcar glas, calienta lentamente y ve troceando el chocolate e incorporándolo poco a poco.

2. Según se va calentando la leche de coco, sin dejar de remover ve añadiendo chocolate, esto ayudará a que la temperatura sea moderada en todo momento, como haríamos con un baño maría (otra opción para hacer este ganache).

3. Una vez fundido vuelve a añadir más chocolate y continúa mezclando y batiendo con espátula de madera o varilla. Cuando hayas añadido la mitad del chocolate y esté totalmente integrado, retira el cazo del fuego e incorpora el resto del chocolate troceado para que se vaya fundiendo con el calor, así conseguimos que el chocolate nunca supere la temperatura que proporcionaría un sabor extraño (el chocolate se quema fácilmente), conserve el brillo y la mezcla se enfríe rápidamente.

4. Vierte el ganaché preparado en una bandeja para que se enfríe y después deja reposar en el frigorífico hasta que tome cuerpo y se puedan formar las bolas. Para ello, puedes ir tomando porciones de la ganache de chocolate y coco con un sacabolas o con una cuchara.

5. Estas trufas las puedes rebozar con cacao puro en polvo, avellanas (u otro fruto seco) tostadas y troceadas, coco rallado… Pon el ingrediente del rebozado elegido en un plato llano, (yo prefiero una taza, que con movimientos circulares se rebozan solas) prepara las cápsulas de papel (opcional) y disponte a formar las trufas. Haz bolas y ve depositándolas en el plato o taza con el ingrediente del rebozado. El cacao en polvo se adhiere muy bien, pero si utilizas otro ingrediente, puede ser conveniente ir rebozándolas a medida que se van formando, pues el calor que las manos ha transferido al ganache ayuda a que la avellana o el coco quede bien adherido, si la trufa se queda al aire sin rebozar, la trufa se seca y el rebozado no se adhiere tan fácilmente.

6. Rebozadas las trufas, colócalas en las cápsulas y a continuación en un recipiente que tenga tapa para conservar en el frigorífico. Ya tienes las Trufas de chocolate y coco preparadas para deleitar a los tuyos o endulzarte el momento del día que elijas.


Nota: las fotos sí son mías. ¡Espero que os gusten!

viernes, 17 de junio de 2011

Mar Rojo. Noviembre de 2010



Uno de los mejores viajes que he hecho nunca. Espero poder volver a viajar pronto...

jueves, 16 de junio de 2011

Efecto perropler. Por tantos días junto a tí.

Desesperaciones de una histaminósica II- Lactoflavina o colorante E-101.

Bueno. Hoy no estoy taaan desesperada como en la anterior entrada, pero estoy un poco cabreada.

Tras la visita a la endocrina, que apenas me escuchó o quiso saber por qué iba a ella, me he hecho los análisis que me ha mandado (que por supuesto han salido normales, qué raaro). Pero para eso me he tenido que tomar un brebaje de esos para que te saquen sangre cada media hora durante toda la mañana y vean lo que hay en tu sangre. Pregunté si tenía gluten o harina. Pregunté si tenía lactosa. Al final la enfermera se trajo el bote y leímos los ingredientes. Colorante naranja E-101. Lactoflavina. Prohibido para mí.

¿Qué habríais hecho vosotros? El papel del análisis pesaba sobre mí como una orden de un general que había que cumplir aunque no estuviera de acuerdo.

Me lo tomé.


Lo acompañé de un fortasec, que cada vez me sientan peor. Sé que me paran todos los mecanismos digestivos y que me paso un par de días con pesadez antes de reanudar las cosas por donde iban, en realidad sólo me hace ganar tiempo, pero ayer por la mañana necesitaba tiempo, para hacerme el análisis y poder llegar a mi casa.

Hoy estoy en cama.

¿Por qué no se tiene en cuenta estas cosas a la hora de fabricar los medicamentos y productos que no se pueden sustituir por nada? porque si encuentro un salchichón con lactosa, o no me lo tomo, o busco otro que no la tenga.

Pero esta vez, no podía buscar un sustituto del brebaje. No lo hay. El colorante no es esencial para el funcionamiento, sólo para que parezca más apetitoso (me pasé toda la mañana intentando no vomitarlo).

Me siento una marginada. Cuando se hacen cosas que tienen que valer para todos, pues tiene que valer para todos.

Cuando me mandan un medicamento y veo "almidón de maíz", "lactosa", a veces puedo sustituirlo por otro, aunque me fastidia un poco.

Pero esto... ponerme peor por una análisis que ha salido normal, que ya me había hecho otras veces y que también han salido normales, sin que la doctora me escuchara (por lo que sospecho que los ha mandado por rutina, no porque tuvieran que ver con mi estado) por todo esto, hoy estoy cabreada y en cama.

miércoles, 15 de junio de 2011

Pelusidad sísmica

El pequeñísimo Pelusísmico explora su entorno el primer día de su estancia con nosotros.

martes, 14 de junio de 2011

Cuaderno ce Campo. El canto de las Hylas meridionalis en Monfragüe. Abril de 2010. Excursión de Vertebrados (Universidad de Granada)

Así sonaba la noche primaveral, bajo una suave lluvia, mientras tratábamos de encontrar el máximo número de anfibios diferentes.



¡Qué bien que nos lo pasamos!

lunes, 13 de junio de 2011

El Salto (La Herradura)

Ha llegado la hora de rememorar viejos tiempos, más de un año después den esta mítica inmersión que fue la prueba de fuego de que puedo bucear tranquilamente, aunque las cosas se pongan un pelín feas.

Estábamos en la Herradura, y habíamos planeado hacer la inmersión conocida por los habituales como "El Salto" porque no se sale desde playa, sino que para entrar en el mar hay que dar un paso de gigante desde una roca algo elevada, un pequeño "salto".

Las vistas desde el acantilado.
Pablo, si pasas por aquí, recuérdame qué punta es esta.

Nos equipamos en lo alto del acantilado, para bajar los equipos de un golpe. Yo llevaba mi gorro de baño puesto bajo el gorro del traje, porque hacía fresquito, y Pabletas no dejaba de llamarme "burbujita de freishené".



La verdad es que el camino para bajar los equipos era un poco impracticable, y tenía más miedo de caerme por el acantilado con botella incluída, que de lo que me esperaba abajo... Era mi octava inmersión... contando con las 5 del curso.



Esta es la piedra desde la que hay que saltar, y un poco más arriba se vislumbra el camino de tierra, resbaloso bajo las suelas de los escarpines y el peso de las botellas. Javi me decía que no era justo que chicos y chicas tuviéramos que cargar con el mismo peso.





El agua estaba helada. Una de las veces que más fría la he sentido, 12,9ºC según mi logbuk. Tuvimos que nadar un buen trecho en superficie para encontrar un lugar con más fondo y más apropiado para empezar el descenso.



JuanDi y Pablo fueron mis parejas (bueno, sí, hicimos un trío, pero no es la primera vez, ¿no? ^^ jeje) de la inmersión. Cuando empecé a bajar me sentí mareada, algo que nunca me ha pasado, porque cuando meto la cabeza debajo del agua es como si me transportara a otro mundo, pero la visibilidad era malísima, y había algo de oleaje. Las gafas se me empezaron a llenar de agua. Eso no es un problema cuando es un poquito, pero cuando se te inundan continuamente de manera que no ves aunque quieras, porque el agua te sobrepasa los ojos, puede ser un poco bastante molesto. Aun así, yo no me quejé y seguimos para adelante.

Buceamos pegados a las piedras, arrastrádonos como reptiles, y a veces íbamos de la mano para no perdernos: no había más de dos metros de visibilidad en los mejores momentos.

Por lo menos vimos un pulpo de muy buen tamaño entre las piedras, que nos miró un segundo antes de espachurrarse en su huequecito y desaparecer. Se puede encontrar un pulpo observando con tranquilidad las rocas: un montoncito de conchas rotas o restos de algún tipo pueden indicar una cueva de algún bicho.



Pero en aquellos momentos no estábamos para mirar si había conchitas rotas o pinzas de cangrejos en algún lugar. Yo empezaba a tiritar de frío y a cansarme un poco de la monotonía de la inmersión, todo el rato vaciándome las gafas. Juandi se paró en una roca para coger unas muestras con su martillito; estábamos a 25 metros, y aquello estaba un poco oscuro y muy, muy frío. Como tardara mucho me iba a terminar de congelar...

Para no helarnos, Pablo y yo nos pusimos a mirar de cerca las piedras, por movernos y hacer algo, y encontramos una bonita ascidia colonial. Ninguno llevábamos cámara, así que tendréis que imaginárosla. Si Pablo tiene alguna, se la pediré para ponerla aquí.

Las gafas siguen inundándose; para vaciarlas, hay que espirar por la nariz al tiempo que se sujetan por el entrecejo y se mira un poco para arriba. El problema es que en esos dos segundos puedes perder el control de tu profundidad y subirte o bajarte demasiado. En ese momento entra el papel de tu pareja (en mi caso de mis parejas) que me agarraban para que no me subiera cada dos por tres.

Cuando llevábamos como veinte o veinticinco minutos de inmersión helada e incómoda, de repente dejé de sentir una aleta. Miré hacia atrás y entre el agua de las gafas vi que se había roto y se había quedado en una roca, cerca de mí. Tiré de Juandi, que ya se había dado cuenta, y quise agarrarme a alguna roca en la pared para que me intentaran arreglar el estropicio. Pepe siempre me daba los materiales más viejos del Cugas, con la de aletas nuevitas que había en el almacén...

Pero parece que Juandi calibró la situación como más grave de lo que pensaba yo, y temiendo que me pusiera nerviosa a 25m de profundidad, con frío, gafas inundadas y sin aleta, decidió que la inmersión había terminado. Le dio la aleta a Pablo; me cogió en brazos y con unos cuantos aletazos subimos hasta los 6m de la parada de seguridad. El agua se volvió un poco más transparente, y la temperatura subió algo, o quizás era la luz del sol, que daba un color más ambarino a las rocas de aquella profundidad. Allí, sentada en un saliente de la roca, sin querer mirar si había espachurrado algún coral, opistobranquio o cualquier otro bicho que pudiera vivir allí, conseguimos arreglar un poco las aletas y esperamos los 3 minutos reglamentarios de seguridad (bueno, nosotros solemos alargarlo a 5, si se puede, para no correr riesgos) antes de subir a la superficie.

El sol, los charranes chillando en las boyas, la pared del acantilado sobre mí y el leve oleaje me recibieron con una agradable sensación. No es por fardar, pero no me puse nerviosa. Sabía que me quedaba aire suficiente, y mientras se pueda respirar, no hay por qué perder la calma.

Juandi aplaudió mis nervios de acero en aquella complicada inmersión, equivalente a 50m en aquellas condiciones, y más al saber que sólo había buceado un par de veces más desde el curso, mientras me remolcaba con un mosquetón hacia el punto de salida del salto. Estaba cansada y helada.



A pesar de todo, y de todo lo que me gusta bucear, me alegraba de haber vuelto a la superficie.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...