lunes, 20 de octubre de 2014

Domingo de barranquismo - Madeira


Y después de la playa del sábado... a quién no le apetece un poco de barranquismo?

Cuando nos levantamos llovía a mares. Estuvimos mirando el teléfono continuamente por si se cancelaba la aventura. Pero no se canceló. Al llegar a la parada de autobús de Campo da Barca, allí ya estaban Pedro, Sandra, Pepe y el monitor montados en el Defender rojo. 

Tras atravesar la isla hacia el oeste, llegamos a Paúl da Serra, en lo alto de la zona oeste de la isla. Allí arriba estaba todo lleno de lareles y ericáceas, pero muy bajitos, debido a las condiciones de viento que deben de azotar esa zona tan alta. Allí nos equipamos y bajamos 50 minutos de levada (con truchitas lindas que corrian a nuestro lado!!) hasta el principio del descenso. 

Allí ya nos ajustamos los areneses, nos dieron los consejos de seguridad y algunos hicieron sus primeros saltos al vacío... yo preferí bajar haciendo rapel. 


La lluvia arreciaba pero se estaba bien. Mojados estábamos pero mientras te movías no se sentía tanto el frío. Rondaríamos los 20 grados. 




El lugar era precioso. Largas piscinas cubiertas por dosel de ramas, cañones estrechos con las paredes llenas de musgo y helechos, zonas que no podríamos haber visto si no era de aquella manera. 5 rapeles, piscinas de agua helada con doseles verdes, saltos y naturaleza increíble.






Pasé frío y me hice daño, pero lo repetiría sin dudar. 



NOTA: Todas las fotos y el video son de Pedro, nuestro compañero de la SPEA en Cabo Verde, que vino a hacernos una visita y propición esta aventura. Obrigadinha!! 

sábado, 18 de octubre de 2014

Sábado en la playita de Funchal.


Hoy, como ha amanecido un día precioso, nos hemos bajado a la playa. Queríamos ir al Complejo Balnear de la Barreirinha, pero estaba cerrado porque el mar estaba muy picado por allí. El día anterior habíamos estado desde el mirador viendo como las olas se levantaban hasta cuatro metros cuando se estrellaban con las terrazas del solarium. 

Detrás de mi, el forte de São Tiago, la cúpula de la Iglesia del Socorro
y las casitas de Funchal que trepan por el monte.

Sin embargo, a unos metros estaba la Praia do Forte, a los pies del Forte de São Tiago, protegida por un malecón. Nos bañamos y estuvimos un buen rato disfrutando del sol.

Desde la playa se podían ver las impresionantes moles
de los cruceros que habían aparcado en el puerto esa mañana
No se ve bien, pero es el Rainbow, de Greenpeace. Estaba amarrado frente a la costa de Funchal,
y cuando lo vimos, Estefa y yo corrimos como grupis hacia el final del malecón para hacerle una foto.

Después de la playa nos fuimos a la zona velha de Funchal a comer. En la calle Santa María, famosa por sus originales puertas pintadas, encontramos un restaurante que pudo hacerme una comida apta. 

Espetada de solomillo de ternera con ensalada de lombarda, pepino, aguacate y piña.
La espetada es la marea típica de Madeira de preparar la carne y el pescado. El cocinero, que hablaba español, salió para preguntarme lo que me podía ofrecer y encontró todo esto para poner de acompañamiento. 

La espetada iba acompañada además de un bol de arroz, lonchas finas de calabaza, cebolla y champiñones a la plancha, un bol de frijoles negros y patatas asadas y pimpinela (que se comió Estefa además de su crep vegetariana)
Esto de tener un horario de trabajo está muy bien. Cuando sales, el trabajo se queda en la oficina, o en el campo, y tienes toda la tarde y el fin de semana para relajarte. Nunca había tenido un horario de trabajo que se pudiera respetar realmente. Cuando trabajaba en las academias, tenia que emplear el resto del dia en buscar materiales, preparar ejercicios y exámenes o corregirlos, repasar contenidos.... y en Paraguay, trabajaba a tiempo completo y me quitaba de horas de sueño para que todo estuviera a punto. 

Esto es vida!










viernes, 17 de octubre de 2014

Sé que compartir frasecitas ñoñas no es de buen gusto, pero esta creo que me define bastante bien (la haya dicho Gandhi o no, que yo qué sé...).

Una psicóloga me dijo una vez, después de escuchar mi historia, que no creía que estuviera deprimida. Que realmente, lo único que me pasaba era que mi cuerpo llegaba a su límite mu pronto. Pero que una persona deprimida se quedaría en su casa lamentándose, y yo no dejo de moverme y de intentarlo otra vez.

Entonces entendí que debía seguir probándome.


Sobre todo ahora que mi capacidad corporarl está regulera con los cambios y la adaptación al nuevo lugar... quiero salir y verlo todo, pero mi cuerpo no me lo quiere permitir...

Pero algún día podré!

jueves, 16 de octubre de 2014

Trabajando en SPEA... con estadística!

Voy a tener que dejar de poner en mi CV que sé algo de estadística... que no que es broma!! Aunque no es lo que más me gusta...

He terminado la primera parte de un pequeño análisis sobre si influyen las variables meteorológicas en la abundancia de aves que se cruzan por el aeropuerto de Madeira y de Porto Santo... y esto es lo que he averiguado.

http://voluntariosnamadeira.blogspot.pt/2014/10/15-dias-trabalhando-para-spea.html

Aeropuerto de Porto Santo

miércoles, 15 de octubre de 2014

El día a día en SPEA-Madeira


Cosas que pasan cuando se trabaja en esto:

Escuchar un grito en la otra oficina de la SPEA, que está al lado.
Escuchar un graznido.
Salir a ver que pasa y encontrarte a los no biólogos (y algún biólogo también) fuera de la sala, mirando por la puerta como las dos chicas que quedaron dentro persiguen a un pato que vuela sobre los escritorios y los ordenadores.

Y encima tenía patitos!
 

Intentado que el diseñador grafico supere su miedo a las aves.


No hay foto de la madre porque cuando estaba fuera eran momentos de crisis.

Por lo que pude ver, era un pato Moscovy o pato mudo, Cairina moschata,
(el típico pato cortijero con el ojo rojo y manchas blancas y tormnasoladas que se ve en
todos los estanques de los parques públicos)
Resulta que nos los habían traído los bombeiros, porque "eran un peligro para la vía pública", según ellos.

Pero cuando llamamos a la Cámara Municipal para saber dónde soltarlos, nos dijeron que daba igual, que los subiéramos al Parque Ecológico. Allí hace mucho frío y no habrían conseguido sobrevivir, así que no sé que fue de ellos, porque no los llevaron allí. 

Es un problema que haya patos decorativos que luego se reproducen en las riberas de la ciudad y colonizan parques, convirtiéndose en un grave problema de superpoblación. La Cámara Municipal debería encargarase de ellos, pero no lo hacen adecuadamente. 

Y mientras, nos llegan patos que deciden hacer prácticas de vuelo sobre nuestros ordenadores y redecorar con plumas y otros restos la oficina, sin que podamos hacer nada.





domingo, 12 de octubre de 2014

Premios blogdeldia: El Antro ha sido premiado y recomendado!!

Aunque sea un poco tarde, llega la entrada sobre el premio de Buenas Prácticas que me otorgó Blogdeldia.org. Me pidieron que si podía hacer una entrada, pero estuve muy liada con el viaje a Paraguay, y no pude. 

Si uno quiere saber por qué tiene pocos lectores, sale muy abajo en la bºusqueda de google, o no consigue más público, puede ser porque tenga una nota baja en este test. Son cosas básica pero que a veces puede que nos parezca que no son importantes.

Yo saqué muy buena nota y me recomendaron en su blog. Aquí está la entrevista que me hicieron:

¿Por qué te decidiste a iniciar el blog La maldicion de la Cordura?Porque necesitaba una puerta al mundo para poder comunicar mis experiencias y mis aventuras como bióloga al mundo. Quería compartir lo que sabía y lo que pensaba, pues creía que podía ser interesante.
¿Cuál es el propósito del blog?Compartir mis experiencias, servir de bitácora de viajes, encontrarme con otros bloggers con intereses similares a los mios, hablar de naturaleza y conservación…
Posteriormente, cuando me diagnosticaron una enfermedad rara llamada “HANA” o histaminosis, se convirtió en un rincón donde desahogarme. A partir de este punto de inflexión, añadí al blog una sección que, en número de lectores y de comentarios, es muy importante: la sección de “Recetas para histaminósicos” y la de información sobre la enfermedad de la Histaminosis. A día de hoy, se ha convertido en una tabla de salvación y un sitio de referencia en cuanto a información sobre el HANA y recetas adecuadas para segur la dieta que es el único tratamiento conocido para la enfermedad.
¿Alguna experiencia o anécdota destacable como blogger?Una buena: he conocido a grandes amigos a través de la blogosfera, amigos que posteriormente he conocido en persona y he podido comprobar que hay amistades verdaderas que surgen en lo virtual, más sanas que algunas que se inician de tú a tú en la vida real. Por ejemplo mi amigo Atanasio, o mi amigo el Cimarrón Mayor, ambos gradísimos fotógrafos de naturaleza, uno extremeño y el otro del Caribe. Y ambos siempre me han apoyado y me han seguido en todo.
Una mala: tener que activar la moderación de comentarios al encontrar comentarios ofensivos hacia mí de gente de la que no comprendo sus motivaciones. Si algo importante tiene inernet, es la posibilidad de la libertad de expresión en su sentido más literal. Si no te gusta, no lo leas. Vive y deja vivir. Sobre todo, teniendo en cuenta que con mis contenidos no se ofende ni se critica a nadie.
¿Qué esperas del blog en el futuro?Que siga siendo el lugar de encuentro, de amistad y de generosidad que está siendo hasta ahora, y que siga creciendo en lectores y comentarios. ¡Nos enriquecemos todos!
¿Cómo es la persona que hay detrás de este blog?Uf… qué difícil… quizás una chica normal, como las demás, con muchas inquietudes. Una chica extremeña que ama sobre todas las cosas su tierra y la naturaleza. Lo que me caracteriza son mis ganas de comunicar y de contar lo que vivo a través de mi óptica personal. Soy muy entusiasta y me gusta ayudar a que el mundo sea un lugar un poquito mejor.
¿Qué dirías a los bloggers que empiezan?Que no se amedrenten por la cantidad de sitios que existen y le pongan muchas ganas. Siempre hay algún tema que no se trata y que a alguien le interesa leer. Si son auténticos, y respetan a los demás, seguro que encuentran su lugar en la blogosfera.

martes, 7 de octubre de 2014

Aterrizando en Madeira

Ya por fin he llegado y me he incorporado a mi nuevo trabajo en la SPEA.


Y al final no ha sido tan traumático como esperaba. La verdad es que ha ido bastante bien!
Hablamos de ello en el blog de los voluntarios de SPEA-Madeira, Voluntarios na Madeira.



 Vamos a ir combinando trabajo de oficina (análisis de datos, promoción en la web, redacción de contenidos...) con trabajo de campo. Y justo el jueves pasado ya nos llevaron a conocer el corazón de la laurisilva de Madeira con uno de los proyectos en los que vamos a participar. El proyecto LIFE Fura-bardos se dedica a proteger el gavilán de madeira (Accipiter nissus granti), una subespecie única de aquí. Fuimos a hacer un censo al norte, a la zona de Santana (Assomadouros) y disfrutamos de un día increíble.


Laurisilva en Assomadouros (Santana)

lunes, 6 de octubre de 2014

MALDIVAS: ISLAS DE BASURA


En medio del océano Índico, el archipiélago de las Maldivas está compuesto por 26 atolones y 1190 islas, con tan sólo 202 de ellas habitadas y 87 fueron desarrolladas con un único objetivo: el turismo.

Las Maldivas se conocen por sus playas paradisiacas, aguas cristalinas, fondos marinos llenos de corales y peces multicolores.

Pero tristemente, todos los días se producen más de 400 toneladas de basura en las islas habitables (una cantidad exagerada para la industria del turismo) y cada visitante genera 3,5 kg de basura por día!

La cineasta Alison Teal, de 27 años, visitó Thilafushi -la isla de la basura- una isla artificial creada por la empresa municipal de resíduos de Malé, la capital del país, donde denuncia esta situación y revela estar sorprendida por la gran cantidad de botellas de plástico que vio flotando en el mar transparente, bien cerca de las playas idilicas del archipiélago.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Madeira: día -4. La Maldición de la Cordura

Dentro de 4 días me subiré a un avión en Lisboa para dirigirme a mi próximo destino, Madeira. 

Voy a estar 6 meses allí... en esas pequeñas islitas que son los bosques tropicales de Europa.

Ahora que de repente se ha hecho real, tan ciertamente real que hace daño, estoy empezando a sentir miedo... más miedo que cuando me fui a Paraguay. Y eso que estoy "aquí al lado", a menos de dos horas en avión, y que voy con una amiga a la que le han dado la misma beca que a mí, y que ya están todos los cabos atados (a ver... ya tengo el contrato firmado, ya tengo casa, tengo la maleta casi hecha, he aprendido algo de portugués tras dos meses de clases intensivas...) pero no sé, esta vez es diferente.

Será que esta vez no soy la misma. Que ahora soy más consciente de lo que amo a mi familia, de lo rápido que alguien puede perder la vida, del tiempo que no voy a pasar con ellos por dedicarlo a mi pasión que es la protección de la naturaleza... estoy en una encrucijada en la que ya hace tiempo decidí el camino, pero que igualmente me da miedo cruzar. Y cruzaré, pero no dejaré de ser dolorosamente consciente de todo el equipaje extra que llevo esta vez.

Estoy ilusionada, pero, esta vez es distinto. Cuando fui a Paraguay tenía miedo a lo desconocido, pero había en mí una absoluta convicción de que todo iba a salir bien. Esta vez, el miedo es a lo conocido. El miedo a lo conocido es mucho peor, porque sabes a lo que te enfrentas. Y conoces las consecuencias que puede tener.

La ignorancia es la felicidad...

He aquí mi maldición: la maldición de la cordura.
 

domingo, 14 de septiembre de 2014

Pan ancestral de arroz y mandioca - preparado en sartén o plancha

Hoy os traigo una receta que me ha encantado. Llevo varios meses usando la panificadora para hacer pan de alforfón, pero ayer tenía ganas de pan ¡YA! y además se me ha roto hace unas semanas la correa del motor de la pani y no puedo usarla. Además me apetecía algo como los panes indios que se hacen en las planchas.

Y el experimento salió bien :) usando como base la receta de las crakers refinitivas, que es muy versátil.

Ingredientes
  • 140g de harina de arroz
  • 60g de almidón de mandioca agrio
  • 8g de sal
  • 12g de azúcar (yo usé azúcar moreno, o panela)
  • 1 huevo
  • 1 sobre de levadura seca de panadería (yo usé Mix B de Schar) 
  • 1 chorro generoso de aceite
  • Ajo y orégano en polvo (opcional)
Elaboración
  1. Mezclar los secos en un bol (harina de arroz, almidón de mandioca y azúcar, es decir, todo menos la levadura y la sal) 
  2. Medir un dedo de agua calentita en un vaso y echar la levadura seca. Con una cucharita, añadir una pizca de la mezcla de harinas y azúcar
  3. Mientras espuma la levadura (yo la pongo en un cazo con agua calentita para que no se me emfríe, aunque si hace sol también la puedes tapar con un trapo y ponerla al sol), añadir la sal, el huevo y parte del aceite (puede que luego necesitemos más o no). Lo de echar ahora la sal y no antes es que a la levadura no le viene bien, la mata.
  4. Añadir las especias al gusto. 
  5. Cuando el vaso de levadura esté casi hasta arriba de espuma (esto dependerá del calorcito y el mimo que le hayamos dado), añadir a la mezcla y empezar a amasar. 
  6. Si la masa se rompe o no queda muy elástica, añadir poco a poco más aceite hasta que se amase bien.
  7. Formar bolitas como albóndigas.
  8. Poner dos trozos de papel de horno y la bolita entre medio de ellos. Con el mismo bol, aplastar poco a poco haciendo movimientos circulares.
  9. Si no nos queda suficientemente fino, ayudarnos con un rodillo (siempre con el papel de horno para que no se nos pegue al rodillo o a la mesa). 
  10. Poner una sartén a calentar. Tiene que ser de las que no se pegue nada. Con ayuda de un papel de cocina, untar un pelín de aceite. 
  11. Despegar del papel la tortita y colocar en la sartén a fuego suave (en mi vitro al 3 en una escala de 9)
  12. En unos segundos, agitar la sartén hasta que la tortita se mueva sola. No intentar despegarla con espátula ¡que nos la cargamos!
  13. Cuando se mueva sola, ya darle la vuelta con la espátula y dorar por el otro lado.
Si no las tuestas mucho se pueden congelar, así duran más, y se descongelan bien en la sartén.

Una sugerencia es como las he preparado hoy: con espinacas con queso y jamón. ¡Están de muerte!

martes, 22 de julio de 2014

El que la sigue, ¡la consigue! - Preparando la nueva aventura

Desde que regresé a España en diciembre, tras la asombrosa y estupenda experiencia en Paraguay con una beca Manuel Andrés Sánchez, de Cooperación al Desarrollo de la USAL, creo que prácticamente todos los días he dedicado un rato diaria a buscar y enviar solicitudes a ofertas de empleo, becas privadas, voluntariados, estadías, becas de doctorado, por todo alrededor del mundo. Podréis imaginar la cantidad ingente de emails y currículums que he debido de enviar. Y la cantidad de negativas (de los que se dignaban en contestar y a los cuales agradezco que lo hicieran) que habré recibido. 

He estado empleada en un trabajo en el que sentía que me prostituía por 2€/h y alumno. He hecho al menos doce cursos, algunos online, la mayoría presenciales, de temas que me parecían útiles, interesantes o entretenidos para mi carrera. He sido convocada para una entrevista de trabajo en junio, para un perfil que era casi yo, haciendo un trabajo de investigación en mi ciudad, sobre cooperación al desarrollo. He sido rechazada, a pesar de haber estado entre las últimas 5 finalistas. 

He pasado una primavera horrorosa, he pensado que todo se acabaría, que ya no había sentido en la vida, pero gracias a mi familia, a mi novio, y a mis mejores amigos, he conseguido ver que siempre se sale. 

Precisamente, uno de esos días que mi madre y yo nos hemos obligado a salir para distraernos a un concierto en el Palacio de Congresos, mientras esperábamos a mis tías, empezamos a ver gente conocida que también asistía al evento. Ni que decir tiene que no me apetecía nada de nada saludar a conocidos con una sonrisa incómoda, pues aún me encontraba bastante mal, pero quiero decir que aquel encuentro fue proverbial. 



Entre la gente, me saludó calurosamente una profe que me dio genética en la carrera y con la que he coincidido varias veces en Junta de Facultad, y que a pesar de lo patosa que soy yo en temas genéticos, ha seguido nuestra amistad. Ella me habló de una chica que había conocido que había pedido una beca QUERCUS, del programa Leonardo da Vinci, y que trabajaba en conservación. Que me pasara por su despacho y me daba el contacto y me contaba. 

Al día siguiente salí sola por primera vez de mi casa en meses, y me planté en su despacho. Había decidido salir a seguir luchando por el rumbo de mi vida. No seguiría en el sofá.

Y así ha sido como, gracias a ella y a una profe de botánica, empecé a hablar con la que resultó ser una antigua compañera de uno de los colegios a los que he ido y que me puso al corriente de cómo se tramitan ese tipo de becas. 

Y la semana pasada, una llamada me despertó temprano. 

¡Me habían concedido la beca!


¡Ah! ¿Que a dónde voy? 

Me voy 6 meses a Madeira, a hacer prácticas en una ONG de Conservación de la Biodiversidad: en la SPEA (Sociedade Portuguesa para el Estudio das Aves)



¡MADEIRA! ¡ALLÁ VAMOS!

sábado, 21 de junio de 2014

Atreyu: la historia interminable de los ericitos. Entrega II

Después de tres días, lo único que hacía era desearales suerte a las dos crías supervivientes. Estaba claro que la morenita pequeña era una bolt, uno de los caracteres seleccionados evolutivamente, aventureros y temerarios, para poder aprovechar los recursos nuevos. Hoy, al volver de la compra, he visto que Nermal no venía a saludarme, sino que se quedaba bajo el granado, en el jardín. Al acercarme, casi se me cae la compra.

Había encontrado a la cuarta cría. 

Nerviosa, la cogí para comprobar que estaba viva y perfectamente, al menos en apariencia. Bajo las espinas rubias, se le notaban perfectamente los huesos de la cadera y de las patas. La pesé. 60g. Uf, no había adelgazado.

Miré por si la eriza había decidido volver a mi casa y quedarse, lo que era poco probable, y a los únicos que encontré fueron a Nermal, el "Guardián de los Erizos", y a Frodo hecho un rosquito. 

Así que, alegrándome de no haber tirado la leche de cabra, le preparé una jeringa. La leche va diluida en proporción 2:1 (dos partes de leche por una de agua) y preparo 3ml, aunque sólo tiene que comer 2, pero el otro es el que seguro se cae o lo escupe. 

Pero me encontré con un problema. Este erizo no era un bolt, curioso y arriesgado, sino un shy, un tímido que no se arriesga a nada y que tiene miedo de todo. El éxito de este comportamiento es no correr peligros innecesarios. 

Así que un par de veces me lo puse en las rodillas, aunque se hacía una bolita. Intenté abrirle la boca con la jeringa, pero no quería. Pensando que iba a ser más difícil de lo que pensaba, lo he cogido en la mano y para mi sorpresa, al ponerse bocabajo sobre mi mano se ha abierto y ha empezado a olisquearme los dedos con mucho interés. Así que me he embadurnado la mano de leche, para que fuera acostumbrándose, y ha lamido un poquito. Y en cuanto ha visto que de la jeringa salía leche, se la ha bebido de un tirón. Eso sí, son estar agarrado, sólo estando de pie sobre la toallita que le había puesto para agarrarlo y no pincharme. 

Le pude ver la pancita y vi que no estaba demasiado deshidratado. Debía de haber bebido de los riegos del jardín. Pero sí estaba delgadito. 

¡Esto era la Historia Interminable!

Mientras preparaba mi comida, Nermal ha entrado y se ha tumbado delante del transportín gatuno en el que he metido al ericito, a mirarlo con mucho interés. 

Así que, como de momento la Historia parece Interminable, este nuevo miembro de la familia va a llamarse Atreyu. 



PD: aún no le he hecho fotos a Atreyu, está dormidito junto a la bolsa de agua caliente. En cuanto se haga un poco más sociable os lo presentaré. Tengo el presentimiento de que esta historia sí va a tener un final feliz.

viernes, 20 de junio de 2014

Atreyu: la historia interminable de los ericitos. Entrega I

Pues no sé si habrá una campaña de "sobre mi cuerpo decido yo" de las madres erizas en mi casa o qué, pero lo cierto es que, otra vez, ha aparecido una camada de una semana de edad dispersa por mi césped. 

Había salido a tirar el agua de la fregona y escuché un chillidito inconfundible y me fui guiando hasta encontrar un erizo minúsculo llorando entre la hierba. Al ver que no había madre a la vista ni lugar de refugio cercano, eché a correr en busca de un cubo limpio para guardarlo antes de intentar averiguar algo más. No quería repetir lo que pasó hace dos años. 

Antes de llegar a la casa vi a Nermal echado en el césped y al acercarme comprobé que tenía otro ericito entre las patas. Sólo lo miraba, sin hacer nada. Así que entré en casa corriendo, agarré un cubo y la báscula para saber su edad y volví a salir a recolectarlos. 

En total encontré cuatro, dos morenos y dos rubios, con la ayuda de Nermal, que me los fue buscando. Al revés que hace dos años, en vez de permanecer juntos se habían dispersado aleatoriamente. Pensé que el nido tenía que estar en la hierba de la pampa (Cortadeira selloana). Al pesarlos confirmé que tenían la misma edad que los de la otra vez, pues tenían pesos que oscilaban entre los 50g y los 60g.
Como me tenía que ir, dejé a mi familia encargada de buscar a la madre y el nido. Hace varias semanas que veíamos a una eriza gordita rondar por la hierba de la pampa y pensamos que muy lejos no tenía que estar. 

A la noche, cuando volví, me dijeron que habían visto una eriza por la hierba de la pampa, así que los soltamos junto a ella y salieron llorando, llamando a su mamá. Vimos que iban todos derechitos hacia dentro así que ya nos relajamos.

A la mañana siguiente me levanté temprano para comprobar que no se habían vuelto a perder por el jardín. Tras una búsqueda exhaustiva, encontré uno que se había debido de extraviar y no había entrado al nido. Estaba mojadito y casi tieso de frío, así que entré corriendo, lo sequé y preparé un par de bolsas de agua caliente para reanimarlo. Mientras, mi madre y yo seguíamos recorriendo el jardín en busca de los demás. Pensé que lo mismo el cárabo de mi casa, hambriento, se los había ventilado...

Salimos a comprar leche de cabra para darle de comer, ya que no sabíamos si su madre los había acogido o los había rechazado y le di una toma. Estaba ya recuperado con el calorcito del agua caliente y se movía perfectamente. Era uno de los pequeñitos morenos que no se asustaba de nada y hasta era suave. A mediodía mi padre abrió la hierba de la pampa y encontró el nido, en el que había una madre y dos crías. Me mosqueé al ver que faltaba la cuarta, pero no la encontramos por ninguna parte. Así que seguí pensando en el cárabo.

Le devolvimos al pequeño y volvimos a cerrar el nido. Sabía que las erizas son muy sensibles y probablemente intentaría mudarse al haber sido descubierta.

Por la noche, cuando ya pensaba que todo estaba solucionado, salí a separar una pelea de gatos (la madre de los gatitos no hace más que fastidiar a los míos) y de pronto escuché de nuevo la llamada de un ericito. Al borde de la desesperación (qué pasa con estos bebés?) salí con una linterna a ver qué pasaba. 

A cincuenta metros, ya en el cauce seco del arroyo, pero aún dentro de mi propiedad, estaba la madre eriza de mudanza. Pero sólo llevaba dos crías. Una era la morena pequeña que había salvado por la mañana, que era la que había empezado a gritar cuando yo salí a regañar a los gatos, y que me contestaba cuando hablaba, de hecho, se me venía a los pies en vez de quedarse con su madre y la tuve que redirigir varias veces, porque me seguía. La otra no pude distinguirla bien si era rubia o morena. 

Si sólo quedaban dos... ¿dónde estaba la tercera? Volví preocupada al nido y metí las manos entre las cintas, buscando la tercera, por si aún estaba viva. Pero no lo estaba. 

Mi padre y yo, tras comprobar que estaba definitivamente muerta, abrimos tristes un agujerito en la tierra y lo enterramos. Al taparlo, vi que empezaba a brillar una luciérnaga justo al lado. Era la primera luciérnaga del verano. 



lunes, 16 de junio de 2014

Pezoncitos de Venus negra - Galletas de chocolate (sin huevo, ni trigo ni gluten)

Esta receta se la dedico a mi amiga Andrea, que acaba de empezar con esto de la HANA y, entre otras cosas, le han quitado el huevo. Así que para empezar a aprender a cocinar de nuevo, pensé que estas galletas tan ricas podrían ser un buen comienzo para practicar nuevos ingredientes y masas.



El nombre se explica solo, me parece, así que paso a la receta. 


 Ingredientes:
  • 340g de harina (255 de harina de arroz y 85 de almidón de mandioca dulce)
  • 180g de azúcar
  • 1 sobre de levadura química Hacendado
  • 1 pizca de canela en polvo
  • 1 cucharadita o dos de vainillina
  • 90g de aceite de oliva
  • 100-150g de chocolate apto
  • Gotas de chocolate mercadona
  • 1 pizca de sal

Elaboración: advierto que el orden es importante.
  1. En el bol donde vayamos a hacer la masa o en un cuenco más pequeño, poner el aceite y el chocolate partido en onzas. Meter 30'' o 1 minuto en el microondas para que se derrita, sacarlo para darle vueltas y ver si no quedan grumos. Esta mezcla le dará casi toda la elasticidad a la masa. 
  2. Añadirle (ya en el bol donde amasaremos) la pizca de sal (para potenciar el sabor)
  3. Añadir en este orden: 
    1. Pizca de canela
    2. Vainillina
    3. Azúcar
    4. Levadura Química
    5. Harina (poco a poco, según se vaya integrando)
  4. A estas alturas la lasa ya no se podrá mezclar con la varilla y habrá que meter las manos. 
  5. Introducir 10-20 minutos en la nevera para que coja algo de consistencia. 
  6. Para darles forma, con una cuchara nos ayudamos para partir pequeños trozos de masa y formar albóndigas que luego aplastaremos. Con el calor de las manos, el chocolate se derretirá un poco y nos ayudará a que no se quiebre la masa al darle forma. Si se te rompen por los bordes, prueba a amasarlas un poco más. 
  7. Colocar en la bandeja del horno más o menos separadas. No crecen apenas nada. 
  8. Poner en el centro de cada una, una gota de chocolate. 
  9. Meter en el horno 30-40 minutos a 175º, hasta que al tocarlas con un tenedor en la superficie no se rallen casi nada. 
  10. Sacar y dejar enfriar bajo un paño de cocina. ¡No las toques hasta que estén frías! porque se romperán. 

Nuestra anécdota: probamos tres galletas. El resto se quedaron descansando en la encimera mientras nos bañábamos. Al entrar... la Tigri había decidido que la bandeja del horno era un buen sitio donde satisfacer sus necesidades.

Y así nos quedamos sin galletas.



Para la próxima, las dejaremos enfriar dentro del horno...




miércoles, 28 de mayo de 2014

Carta de amor a un troll


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Estimado troll:

Tengo la suerte de cruzarme con muy pocos como tú en mis redes sociales, suelo encontrar gente amable, que se dirige a mí con cariño, pero como alguna vez nos hemos cruzado, me he puesto a pensar en ti.

He pensado mucho en los motivos que te llevan a sentarte delante del ordenador llenito de rabia y recorrer las opiniones ajenas buscando la ranura que te va a permitir dejar una guinda de mal rollo colgada en la red.

He visto tu ceja elevarse de satisfacción cuando has descubierto un supuesto fallo, he visto tus dientes de lobo asomando tras tu sonrisa triunfal.

Te he imaginado tecleando fuerte, cargadito de razón, como el señor con el palillo torcido en la boca que da puñetazos en la barra del bar experto en la fórmula española del debate:

Gritos + Palabrotas + Odio= Razón

Desde aquí oigo el golpe fuerte que le das a la tecla “Intro” cuando has descargado. Como el que aprieta el botón de la cisterna para mandar su mierda a un punto inconcreto del universo.

Y luego te he visto levantarte a tu vida normal de persona normal, de vecino que siempre saludaba. Te veo en la piscina de bolas con tus hijos, en una barbacoa de domingo sin camiseta, en el ascensor saludando.

Siempre saludaba.

Y me ha dado por pensar en qué es lo que te lleva a ponerte una máscara cobarde para hacer esas cosas.

Eres como el chulito de pega que grita: “Sujetadme que lo mato” en una pelea deseando que lo sujeten porque se muere de miedo.

Como el que pega el chicle debajo de la mesa sólo porque no le ven, como el que mea fuera aposta nada más que para joder al que venga después, el caballero siniestro que sólo gana batallas tristes.

Me ha dado por pensar en la falta de cariño que te lleva a buscar la atención de alguien en internet a base de insultarle, como cuando de niños tirábamos de las coletas a la niña que nos gustaba para que, por lo menos, se enfadara con nosotros.

Y me has dado una ternura tremenda.

Quiero que sepas que, en mi caso, me duras el tiempo que se tarda en darle a la tecla de bloqueo, que eso que buscas no lo vas a conseguir, que a mí de la coleta sólo se me tira una vez.

Que no voy a publicar tus escupitajos, que no te voy a dar el segundo de gloria que buscas, que no tienes razón por decir así las cosas, que pierdes la razón por decir así las cosas.

Que no tengo tiempo para tus frustraciones, que si tienes la necesidad de volcar tu rabia en alguien que no te puede devolver el golpe porque no te conoce y no te alcanza, tienes un problema de abrazos.

Que si quieres hablar, debatir, contrastar opiniones, matizar con educación, bien.

Que si quieres descargar en mi Facebook, Twitter o Blog todo lo que no te atreves a decirle a los que te han convertido en un macarra cibernético disfrazado de ser humano, mal.

Por eso esta carta es de amor. Porque lo que siento las pocas veces, afortunadamente, que me encuentro a los de tu tribu, es una pena tremenda, y unas enormes ganas de darte el cariño que te falta, como quien encuentra un perrillo maltratado.

Te quiero, troll. Pero sólo como amigo.

Saluda a tus iguales de mi parte, yo ya no puedo porque los bloqueé y, al fin y al cabo, tú siempre saludas.
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