viernes, 10 de junio de 2011

Voluntariado ambiental con Cruz Roja "Moviéndonos por los ríos"

El sábado pasado estuve de voluntariado ambiental con Cruz Roja. Fuimos al Guadiana a la altura de Mérida, junto al albergue, y se hizo una recogida de basura entre los asombrados pescadores, que nos miraban pasar como si fuéramos una aparición.

En los voluntariados anteriores de este programa, "Moviéndonos por los ríos", habíamos sido unas 10-15 personas. Pero cuando Mamen me dijo que llegaríamos a las 100, casi me da un patatús.

Salimos temprano. Como La Muy tenía que irse temprano con los Scouts, aproveché el viaje y me di un paseito por las calles fresquitas a las 7 y media de la mañana con la cámara de fotos, los prismáticos y (como no podía ser de otra manera) el taper con pollo al curry a la egipcia en la mochila.

En Cruz Roja sólo había una chica, Laura, con la que empecé a charlar hasta que apareció Mamen y el resto del equipo para cargar los materiales en los transportes.

Al llegar, Mamen me dijo que mi misión era dejar constancia gráfica del evento. Y me encargó también que inscribiera a la gente. A toda la gente.




Al principio, la cosa no fue mal. Aparecieron algunos muchachinos mientras montábamos el chiringuito y llenábamos las mochilas con el agua y la gorra, les pedías el nombre, les dabas la camiseta, y se iban a brujulear esperando a que empezase la animación. Pero cuando llegó el primer autobús, la cosa cambió...


Las señoras mayores te pedían una gorra y una camiseta para su nieto, otra para su nieta, otra para la sobrina, otra para la vecina del quinto... y otra para ellas, por supuesto. El caos organizado que siguió al bus no fue demasiado mortal, pero yo me sentía en un tornado. Al fina también me ayudó M. A., y el Caballero Oscuro cogió la cámara por un rato, para liberarme y documentar la marea humana.



Una vez que todo el mundo tenía su agua, su mochila, su gorra y las respectivas camisetas para sus familiares, Ana, la jefa, reunió a todo el mundo en la explanada y comenzó las explicaciones del programa "Moviéndonos por los ríos". Los de la Confederación Hidrográfica del Guadiana repartieron las bolsas amarillas reglamentarias, y nosotros los pinchos y guantes de látex, y comenzamos nuestro paseo por la orilla del Guadiana, seguidos de cerca por el transporte del Caballero Oscuro.



El paseo matutino fue agradable. Los pescadores nos miraban, algunos perplejos, otros extrañados, y otros no nos miraban y casi nos tropezábamos con sus cañas de fondo si teníamos la mala suerte de pasar cuando iban a cambiar el sedal, o lo que fuese que estuvieran haciendo.



El sol no picaba y la brisa fresquita me hacían pensar en la playa... oh, la playita, ¡qué ganas! Las garzas imperiales (Ardea purpurea), y los martinetes comunes (Nycticorax nycticorax) sobrevolaban continuamente las márgenes, haciéndome admirar la belleza de sus plumajes, que no había visto antes en mis salidas al campo.

Ardea purpurea, garza imperial.


Nycticorax nycticorax, martinete común.


De vez en cuando, en puntos señalados, nos decían que se podían dejar los sacos, para que los camiones pudieran recogerlos en otro momento.

Después de recoger un montonazo de basura (muchos botellones...) nos dirigimos al centro de interpretación de la Fábrica de Luz en el Guadiana. En los alrededores de esta Fábrica de Luz rehabilitada corría el río en un hábitat ripario precioso. Garcillas bueyeras, verdecillos, milanos reales y aguiluchos cenizos de los campos de cultivo adyacentes, oropéndolas, y hasta un martín pescador que se posó a un metro de mí cuando buscaba un bueno lugar para poner los telescopios. Lástima que cuando hice amago de echar mano a la cámara, se diera cuenta y saliera zumbando como un borroncito azul, de rama en rama.


Quisimos hacer un taller de aves riparias, pero se nos hizo tarde y nos dio la hora de comer.. Mientras salía la gente del centro de interpretación, aprovechamos el Caballero Oscuro y yo para amodorrarnos al pie de un eucalipto que sacaba las ramas del suelo como si fueran tentáculos, y que era muy cómodo para echarse una siestecilla.

Repartimos la comida y nos sentamos a comer en los merenderos, a la sombra de los eucaliptos. Todo el mundo con sus bocatas, y yo con mi taper de pollo al curry egipcio (con coco y arroz basmati) y una primera hornada de mis polvorones de chorizo.

Después de comer, se hicieron dos talleres para terminar el día, uno de consumo responsable y separación de basuras, y el otro de análisis de aguas. La gente estuvo bastante participativa a pesar de las horas y el cansancio que ya empezaba a hacer mella en algunos, pero se lo pasaron bien.

Taller de separación de residuos:
era un concurso para ver si sabemos qué va en cada contenedor.


Taller de análisis de aguas:
nos explicaban los diferentes parámetros que se analizan
(turbidez, nitritos, fosfatos, dureza...) para ver su calidad.


4 comentarios:

  1. Joder tronca... como te lo curras ehh!! Te dejo un enlace y ya si eso adivinas quien soy.

    Http://NATURALmente.blog.com.es

    Un saludo!

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    1. Qué guapo sales en la foto, eh? Qué casualidad que nos hayamos vuelto a encontrar más veces en diferentes lugares. Un beso.

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  2. muy buenas las fotos chica jajajajaja no las habia visto valla siestecilla en el arbol fue mortal jejejejej un poco corta pero buena jaja

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    Respuestas
    1. Si, Felipillo, menuda siesta que nos echamos!! A mi me arregló la tarde, jejejeje. Habrá que repetir algún día, cuando vuelva a los Badajores.

      Besos!!

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