Se han aprobado en Extremadura las ayudas de dos mil euros para quien compre un coche nuevo. Hasta ahí, yo no tengo ningún problema.
Mis padres dicen que quieren aprovechar la oportunidad, y que me quieren comprar un coche nuevo (bueno, nos vamos a comprar, porque estoy viendo que yo tendría que contribuir con lo que me queda de ahorros de la primera comunión) El problema viene con la segunda parte de las ayudas: hay que dar un coche viejo, en concepto "plan renove".

En concreto, quieren que me deshaga de La Forgu.
Y eso me remueve las tripas.
No sólo porque soy una sentimental, idealista, bohemia, hippi, loca'los trapos o como quieras llamarme. Lo que creo que me ocurre es que choca de frente con mis principios. Aún funciona y sirve para lo que es, para ir y venir, pues se debería quedar hasta que eche su última tosecilla y no pueda con su alma. Entonces será el momento de pensar en deshacerse de ella.
A ver, si lo piensas con cierta objetividad: es un coche viejo, con muchos achaques, con el que no se pueden hacer más de 30 km de un golpe (por lo tanto, no puedo salir fuera de la ciudad con ella) y cada dos por tres la tengo que llevar al taller. Pero me sirve (la verdad es que para los viajes largos, siempre está Mugen ahí... ;-)

Analicemos con detenimiento la situación. ¿Qué diferencia habrá? (se aceptan sugerencias)
-Aire acondicionado
-Música
-Salir de Badajoz (conduciendo yo, ya que por cosas del seguro, sólo puedo conducir mi coche)
-Correrá más (en consecuencia tardaré menos en llegar a clase, y podré dormir cinco minutos más)
-Será ¿más seguro? (en caso de accidente grave, claro, pero no saliendo de la ciudad, no hay gran diferencia)
-¿Gastará menos?
-¿Contaminará menos?
De momento, sin aire acondicionado y sin música he sobrevivido. Para viajes largos, de momento, siempre estará el autobús (o Mugen en su defecto) Y lo de más seguro... bueno, puestos a comerme aceras y bordillos, prefiero hacerlo con mi cuatrolatinas que con un flamante coche huevo nuevo, sobre todo, porque es más dura y soporta mejor los golpes (comprobado en vivo y en directo) (ya sé que si la carrocería es más blanda amortigua los golpes... pero se arruga casi con solo mirarla! Y no tengo intención de tener accidentes) Sin contar con que dentro de cinco o siete años ya estará para el arrastre. Todos sabemos que ya no hacen los coches como antes. Y no está del todo claro que el gasoil contamine menos que la gasolina. Esas micropartículas que pasan todos los filtros de aire no me hacen mucha gracia. Y hasta donde puedo recordar después de esa subida espumosa de precios del año pasado, creo que el gasoil, en general, suele ser más caro.

A parte están las razones sentimentales, claro. La Forgu nació el mismo año que yo, por lo tanto, tiene mi edad, y he viajado en ella desde que tengo memoria. No me resultan incómodos sus asientos antiergonómicos, ni que sólo tenga cuatro marchas y tarade el doble de lo normal en acelerar, ni el parabrisas minúsculo, los espejos planos, las cortas luces cortas, el cambio de marchas en el salpicadero, la dirección resistida o los frenos chirriantes ABS (ABé, quiratSus del medio) Con ella he aprendido a conducir, sé que puedo meterla en casi cualquer camino, que siempre saldrá, con sus altos bajos, su potente marcha atrás y sus duros parachoques. Siempre ha estado ahí, ha respondido bien a los sustos, me ha llevado siempre a donde yo he querido. De hecho, tiene su propia personalidad: parece una vieja yaya que cuida a la nieta.
Y lo más importante: sigue funcionando. ¿Estaré cayendo en la maldición del consumismo contra la que llevo tanto tiempo luchando? ¿Me estaré pasando al lado oscuro si tiro a la basura algo que todavía no está roto, sólo porque sea un poco incómodo, sólo por aprovechar una oportunidad?
¿Y si dentro de dos o tres meses decide morirse y ya no dan las ayudas, o han subido tanto los coches denuevo que ya no merece la pena?
No lo sé. Las dudas me hacen tener pesadillas. Es una difícil decisión.
Y de momento, su futuro pende de un hilo. ¿Tendrá que recorrer la Milla Verde?
Mis padres dicen que quieren aprovechar la oportunidad, y que me quieren comprar un coche nuevo (bueno, nos vamos a comprar, porque estoy viendo que yo tendría que contribuir con lo que me queda de ahorros de la primera comunión) El problema viene con la segunda parte de las ayudas: hay que dar un coche viejo, en concepto "plan renove".
En concreto, quieren que me deshaga de La Forgu.
Y eso me remueve las tripas.
No sólo porque soy una sentimental, idealista, bohemia, hippi, loca'los trapos o como quieras llamarme. Lo que creo que me ocurre es que choca de frente con mis principios. Aún funciona y sirve para lo que es, para ir y venir, pues se debería quedar hasta que eche su última tosecilla y no pueda con su alma. Entonces será el momento de pensar en deshacerse de ella.
A ver, si lo piensas con cierta objetividad: es un coche viejo, con muchos achaques, con el que no se pueden hacer más de 30 km de un golpe (por lo tanto, no puedo salir fuera de la ciudad con ella) y cada dos por tres la tengo que llevar al taller. Pero me sirve (la verdad es que para los viajes largos, siempre está Mugen ahí... ;-)
Analicemos con detenimiento la situación. ¿Qué diferencia habrá? (se aceptan sugerencias)
-Aire acondicionado
-Música
-Salir de Badajoz (conduciendo yo, ya que por cosas del seguro, sólo puedo conducir mi coche)
-Correrá más (en consecuencia tardaré menos en llegar a clase, y podré dormir cinco minutos más)
-Será ¿más seguro? (en caso de accidente grave, claro, pero no saliendo de la ciudad, no hay gran diferencia)
-¿Gastará menos?
-¿Contaminará menos?
De momento, sin aire acondicionado y sin música he sobrevivido. Para viajes largos, de momento, siempre estará el autobús (o Mugen en su defecto) Y lo de más seguro... bueno, puestos a comerme aceras y bordillos, prefiero hacerlo con mi cuatrolatinas que con un flamante coche huevo nuevo, sobre todo, porque es más dura y soporta mejor los golpes (comprobado en vivo y en directo) (ya sé que si la carrocería es más blanda amortigua los golpes... pero se arruga casi con solo mirarla! Y no tengo intención de tener accidentes) Sin contar con que dentro de cinco o siete años ya estará para el arrastre. Todos sabemos que ya no hacen los coches como antes. Y no está del todo claro que el gasoil contamine menos que la gasolina. Esas micropartículas que pasan todos los filtros de aire no me hacen mucha gracia. Y hasta donde puedo recordar después de esa subida espumosa de precios del año pasado, creo que el gasoil, en general, suele ser más caro.

A parte están las razones sentimentales, claro. La Forgu nació el mismo año que yo, por lo tanto, tiene mi edad, y he viajado en ella desde que tengo memoria. No me resultan incómodos sus asientos antiergonómicos, ni que sólo tenga cuatro marchas y tarade el doble de lo normal en acelerar, ni el parabrisas minúsculo, los espejos planos, las cortas luces cortas, el cambio de marchas en el salpicadero, la dirección resistida o los frenos chirriantes ABS (ABé, quiratSus del medio) Con ella he aprendido a conducir, sé que puedo meterla en casi cualquer camino, que siempre saldrá, con sus altos bajos, su potente marcha atrás y sus duros parachoques. Siempre ha estado ahí, ha respondido bien a los sustos, me ha llevado siempre a donde yo he querido. De hecho, tiene su propia personalidad: parece una vieja yaya que cuida a la nieta.
Y lo más importante: sigue funcionando. ¿Estaré cayendo en la maldición del consumismo contra la que llevo tanto tiempo luchando? ¿Me estaré pasando al lado oscuro si tiro a la basura algo que todavía no está roto, sólo porque sea un poco incómodo, sólo por aprovechar una oportunidad?
¿Y si dentro de dos o tres meses decide morirse y ya no dan las ayudas, o han subido tanto los coches denuevo que ya no merece la pena?
No lo sé. Las dudas me hacen tener pesadillas. Es una difícil decisión.
Y de momento, su futuro pende de un hilo. ¿Tendrá que recorrer la Milla Verde?