lunes, 10 de marzo de 2014

Calma tensa

No suelo compartir cosas extremadamente personales aquí, pero hoy lo necesito. Así que recuerdo a los presentes que internet es absolutamente libre, y el lector también, y puede dejar de leer cuando quiera. 

 

Recuerden, que este es mi blog y me lo ***** cuando quiera.



Sólo pensar en hacerlo me hace sentir los brazos pesados, los párpados inflamados, la garganta seca. Pero quiero gritar, salir chillando. Necesito explotar, aunque luego tenga que ir a buscar mis pedazos.

Parece como si me encontrara embadurnada en masa de mandioca en medio de un recipiente, rodeada de esa pegajosa y espesa sustancia. Y que cuando por fin, tras muchos esfuerzos, consigo dejar de hundirme, saco un brazo, saco una pierna y domino las circunstancias... en ese momento, alguien hubiera preparado más masa, y la echara por encima de mí, cubriéndome por completo. Me ahogo. No entiendo por qué pasan las cosas. Qué papel juego yo en todo esto. Me asfixio. 

No sé qué puedo hacer. Los días pasan, pero no pasa nada. Y pasa todo, porque nada cambia. Y como nada cambia, parece que no puedo hacer nada. La calma tensa, la alerta permanente. Dormir con un ojo abierto, el oído atento. Los juegos de espías. El enigma constante. 

Dicen que no te ocurren nunca cosas que no puedes soportar. Los límites humanos son increíbles, dicen. Pero la realidad es que a veces las personas se rompen, se pierden. Tengo miedo de que me pueda ocurrir eso a mí. Imagino que cuando se empieza a agrietar uno por dentro, todo cae en cascada. Me aterra que eso pueda pasarle a alguien. No quiero ser una ruina que se cae a pedazos. No quiero ser el tronco arrastrado por la corriente. Llevo muchos años luchando, muchos kilómetros robados a la muerte como para caer ahora.



Miro a mi alrededor. Sólo figuras borrosas. Algunas un poco más nítidas. Se acercan, pero enseguida se vuelven a alejar. Extiendo los brazos, busco donde apoyarme, pero mis dedos se cierran en el vacío nebuloso. A veces tropiezan con algo. ¿Un asidero seguro? Siempre es temporal. Se transforma. Se resbala. Desaparece. No sé siquiera si estuvo ahí.

No sé qué busco. Todo transcurre tan rápido que los movimientos emborronan la acción; y sin embargo, todo parece congelado en cada instante.

Mi abuela decía que era bruja. Quizás tenía algo de razón. No sabía lo que había escrito hasta que ha encajado con la realidad:
[...] Un ardid del destino,
ahogarnos en las grises aguas
antes de llegar a la mar.
Heris, terrible, cruel madre del caos,
¡arrójanos a tus nubladas llamas
para no ver el profundo, negro abismo
que mañana nos ha de absorber!
¡Un trueno malherido
desgarra mi aliento
y mata mi entraña…
en la fresca mañana
cuando la duda eterna del no ser
y un futuro terror
empañan mis ojos.[...seguir leyendo]


Me hundo en mi puré de mandioca. Si abro la boca para pedir auxilio, o tan sólo para respirar, se me llena de masa y me asfixia. No puedo respirar. 

Quiero salir.


viernes, 28 de febrero de 2014

Desesperaciones de una histaminósica VIII. There and back again.

Tengo que reconocer que llevo un tiempo postergando este momento. Los últimos meses han sido muy ajetreados, muchas novedades y cambios continuos. Pero hoy decidí que tenía que contaros lo bien que estoy. 

Acabo de releer la última entrada de este tipo que escribí en junio y recordar cómo estaba entonces. Han cambiado mucho las cosas desde ese último mes de clases. Me siento como una esponja de mar a la que meten en una batidora y se vuelve a recomponer (como todo estudiante de zoología sabe) perfectamente.

Esta es una historia de hace mucho tiempo. En esa época los lenguajes eran bastante distintos de los de hoy... (sic El Hobbit)




Bueno, los lenguajes no, pero sí yo. Volví a probar el trigo, después del chasco de Navidades, porque, aunque no lo puse por aquí, tuve que dejarlo de nuevo. En febrero Lizaso me dijo que no probara pan comercial, que me lo hiciera yo con harina de trigo normal para tenerlo todo bien controlado. Usé la panificadora y me salió un pan buenísimo, que no se pasaba ni se ponía chicloso con el paso de los días, y que me hizo pasar buenos momentos. Empecé a comer galletas de canela del Mercadona, que apenas tenían ingredientes, y todavía me sentía bien. Hasta que no me sentí bien. Tras menos de un mes tomando trigo, empecé a dejar de tolerar lácteos, y volví al estado del principio. Así que, con todo el dolor de mi corazón, lo volví a dejar, creo que esta vez, para siempre... 

Un mes después, a mediados de Julio, había expulsado casi todo el gluten de mi cuerpo. Empecé a volver a tolerar lácteos y empecé a sentirme bien de nuevo, desaparecieron las diarreas y los vómitos, y los desmayos y bajadas de tensión. Entregué mi TFM, me puse a preparar mi inminente viaje a Paraguay, y vinieron mis padres a la lectura del TFM y a hacer un poco de turismo por Castilla, pensando en visitar los lugares que habían visto en la serie de Isabel (la Católica). Casi lo conseguí, pero el día que estábamos en el Castillo de Arévalo, de repente me sentí mal.  Bueno, mal no es la palabra. Fatal. Sentía que mis articulaciones chirriaban, y que había algo dentro de mí que no funcionaba. Me picaba la piel. Estaba agotada. Sentía mal cuerpo. Me ardía todo por dentro. Y tras una semana, mi diagnosticaron de mononucleosis y me retrasaron el vuelo a Paraguay. Lo pasé bastante mal, aunque la fiebre no fue muy alta. Me vino bien para preparar más tranquilamente el viaje, aunque es cierto que muchos días no me podía levantar del sofá. Y me ayudó a darme cuenta de quienes eran mis amigos. Porque, del grupo que yo consideraba mis mejores amigos, casi nadie se preocupó por mi salud. Y durante mi odisea por Paraguay no he vuelto a saber tampoco nada de ellos.


De todas maneras, la experiencia de Paraguay ha sido como meterme en una lavadora. Casi literalmente. 

A pesar de ir convaleciente de la mono, y de los problemas propios de viajar al extranjero, y hacerlo sola por primera vez en la vida, resulta que el cambio de aires, (y de país, y de continente) me sentó como la mejor de las medicinas. 

No tuve ni un sólo problema de salud. No tuve problemas para adaptarme al clima (allí era invierno, y es muy parecido al de Badajoz, húmedo, pero nunca menos de 0º), ni a los horarios, y lo más sorprendente es que no tuve ni un solo contratiempo con respecto al agua o las comidas.

Durante los dos primeros meses y pico de mi estancia, mi estado de salud era el mejor que había tenido en años. Ni cansancio, ni diarreas, ni dolores de ningún tipo. Me sentía ligera, elástica.Estaba en forma.

Cuando me quedaba menos de un mes, de repente, empecé de nuevo con diarreas. Pero notaba que eran diferentes. Me di cuenta que sufría de avitaminosis. El último plátano me lo comí el día 5 de noviembre. Y no volvió a llegar más fruta Ynambú, el pueblecito a 20km al que íbamos a hacer la compra. Los apepús (naranjas amargas) que solíamos recolectar al terminar en las redes, se habían acabado en los árboles.

Realmente, mi dieta consistía en mandioca y arroz como hidratos de carbono, carne de vaca casi todos los días, y queso paraguay. A veces disponíamos de pollo, calabacines, pepino... y hacíamos ensaladas de col. Mangos o kiwis cuando había en el super de Hohenau, en las Colonias Unidas. Una vez, cuando estuve en Posadas (Argentina) para renovar mi visado, me traje algunos zapallitos de tronco, como calabacines, pero con forma de calabacitas redondas.

Lago artificial de Yata'í, Pro Cosara.
Reserva San Rafael, Paraguay

Nunca comíamos pescado; allí es un producto lujoso, ya que no hay acceso al mar, y el pescado que suele comprarse es del río Paraná, que está bastante lejos de Itapúa, la provincia donde yo me encontraba. Sólo lo comí el día que llegué a Pro Cosara. Un día, bañándonos en el lago de Yataí con los niños de una convivencia, sacaron un mejillón y me preguntaron que qué era. Cuando le dije que eso se comía, todos me miraron con cara de asco, y me dijeron que los españoles somos muy raros; al decirles que también nos comíamos las gambas, los cangrejos, y el resto de marisco, opinaron que somos depredadores porque nos lo comemos todo. El día que aparecí con una lata de berberechos que había comprado en Posadas (donde también conseguí una lata de garbanzos, cosa que no se conoce en Paraguay) sí que me miraron con verdadero asco...



El problema de la avitaminosis, y su consiguiente malabsorción de grasas, acabó cuando volví a Asunción la última semana y lo primero que hice fue ir al mercado con mi amigo José y comprarme un melón, un par de mangos, un racimo de uvas, y dos kiwis. He aprendido a escuchar a mi cuerpo. Si un día me pide ajo, como ajo. por algo será. El ajo es un fuerte antiparasitario, además de antibiótico. Si me pide fruta, como fruta. Si me pide hidratos de carbono, me esfuerzo por conseguirlos. El cuerpo es sabio.

Los últimos días en el continente americano.
Disfrutando en las Cataratas de Yguazú.


Los cambios han venido al volver a España. La avitaminosis dio sus últimos coletazos antes de Navidades, y desde entonces ando regular. La histaminosis ataca de nuevo. La vitalidad y energía que sentía en San Rafael han desaparecido.

Hay gente que lo achaca a la calidad de los alimentos. Puede ser que en Paraguay hubiera menos conservantes y aditivos. Pero también es verdad que allí hay bastante problema con los agrotóxicos de la soja. Por eso ese argumento no me convence.

Otra opción es que ahora estoy en paro. No tengo un objetivo ilusionante por el que levantarme cada mañana. Todos los días son grises, con la angustia y el cansancio de la no-rutina. Me prostituyo dando clases de estadística a universitarios en una academia por 2€/hora y niño, un sueldo 5 veces menor que el de cualquier limpiadora (y de las baratas). No es por ofender a las limpiadoras, pero para poder enseñar a nivel universitario, hace falta bastante más tiempo, esfuerzo y dinero para mi preparación.

Estoy en Cruzo Roja, y de vez en cuando salgo a algún preventivo. Eso me hace más ilusión. Pero ocurre de higos a brevas.

Y desde la desgracia de febrero, todo ha empeorado. Duermo mal. Vuelven los dolores de cabeza, las contracturas, los retortijones y las diarreas, por supuesto. Las nauseas. Las arcadas sin vómitos. Y ahora he desarrollado una gastritis que tampoco me deja dormir. Sé que todo esto ya sí es producto del estrés, de un estrés que no puedo evitar ni disminuir.

Hoy no cierro con ninguna conclusión, ni con las habituales dudas. Hoy tengo la cabeza en otra parte. En las estrellas.


miércoles, 19 de febrero de 2014

Pan básico de alforfón (trigo sarraceno) 2 en 1 en panificadora

¡Y va de pan la cosa! El otro día estaba un poco jarta y frustrada porque enseguida se me acababa el pan que hago, y que las tostas del "pan de flores" de trigo sarraceno que compro cuestan un ojo de la cara. Fui al armario de las harinas y vi que hace unos días compré un paquete de harina de trigo sarraceno sin saber muy bien qué hacer con ella. Así que entré en internet a buscar una manera de hacer algo con esa harina y me topé... ¡con esta gran receta!

El alforfón no es un cereal, sino que es una planta (Fagopyrum esculentum) que pertenece a la familia de las Polygonáceas, al igual que otras plantas como las acederas o el Rumex bucephalophorus, esa planta que viste de rojizo ahora en primavera nuestras dehesas.


Como tenía que estar toda la tarde en el curso de Cruz Roja de Despliegue de Albergues Provisionales y Hospitales de Campaña, me venía de perlas. Llevo mucho tiempo queriendo usar la panificadora, y este fin de semana tenía poco tiempo. Así que decidí arriesgarme. Y quedé sorprendidísima de que no tuviera que tirar el resultado. De hecho, ¡tuve que controlarme para no comérmelo de una sentada!

Con mi amigo Luis, probando qué es eso de los
Preventivos Terrestres

Aquí os pongo las dos recetas, la primera que hice estaba bien, pero quise ver si podía bajarle la acidez, y lo conseguí añadiendo harina de arroz y un poco más de azúcar. Y ya no me apetece hacerle más modificaciones, porque está de muerte. Blandito, esponjoso, con sabor suave, se tuesta fenomenal, no suelta migas, dura varios días... ¡es el increíble superpan!

He usado aceite de oliva, porque desde pequeña los churros que he tomado han sido andaluces o extremeños, siempre hechos y fritos con este aceite, y me encanta el sabor que tienen. Uso la receta con huevo, porque siempre da mejores resultados. Sin embargo, el blog que me ha servido de inspiración dice que sin huevo también sale un pan comestible.

Recordad, que en una panificadora, primero van todos los líquidos y luego se echan los sólidos, y también que siempre hay que poner en esquinas opuestas la sal y la levadura. También, he sacado las palas antes del segundo amasado para que no me desgasificara la masa.

 Ingredientes Receta 1: 
  • Líquidos
    • 260g leche de arroz
    • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
    • 1 huevo
  • Sólidos
    • 240g de harina ecológica de trigo sarraceno
    • 30g de almidón de mandioca
    • 1/2 cucharadita de sal fina
    • 1/2 cucharadita de azúcar moreno ecológico de comercio justo
    • 1/2 sobre de levadura de panadería seca (Maizena, Mix Shar B...)

Ingredientes Receta 2: 
  • Líquidos
    • 260g leche de arroz
    • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
    • 1 huevo
  • Sólidos
    • 200g de harina ecológica de trigo sarraceno
    • 50g harina de arroz
    • 30g de almidón de mandioca
    • 1/2 cucharadita de sal (5g)
    • 2 cucharaditas (15g) de azúcar moreno ecológico de comercio justo
    • 1/2 sobre de levadura de panadería seca (Maizena, Mix Shar B...)

Elaboración:
  1. Echar todos los ingredientes en la cubeta de la panificadora en este mismo orden. O también puedes hacerlo en la mezcladora, o en un bol; en estos casos tendrás que mezclar bien hasta que sea una pasta homogénea, echarlo en el molde y dejarlo reposar en un lugar bastante cálido tapado con un paño húmedo donde pueda subir durante una hora o así.
  2. Poner la panificadora en el programa de Pan Básico (en la SOGO y en la Silver Crest es el 1) o en el de Sin Gluten de la Silver Crest (programa 9), seleccionar tamaño pequeño y el tostado mediano (no ponerlo en dark, porque este pan se tuesta mucho) y ponerla en marcha. 
  3. Cuando esté frío, desmoldar con algo que no sea metálico, por ejemplo con una lengua de silicona (acabo de aprenderlo tras ver los estragos que ha hecho un tenedor en el teflón de mi cubeta...). Si le hemos quitado las palas será mucho más fácil, sólo hay que girar los mecanismos de debajo de la cubeta y el pan caerá por su propio peso.
  4. Dejar que se evapore un poco la humedad ¡y comer! 
  5. Este pan congela bastante bien, y se descongela en el tostador sin problemas. Guardar en una bolsa hermética y no tardar más de cuatro días en comer, que se enmohece bastante rápido. 




NOTAS:
  1. Este pan no se desmiga (si es con huevo). Si toleráis goma xantana (que viene del maíz, cuidado los alérgicos o intolerantes al maíz), o algún otro aglutinante, podeis usarlo como sustituto del huevo. Si alguien lo hace usando semillas de lino o chía como sustituto del huevo ¡que me lo diga! :)
  2. Tiene un sabor similar a los panes de cereales del mercadona. Un pelín agrio, pero muy rico. Yo todas las mañanas desayuno tostadas de este pan, con mantequilla, y también lo unto con queso o con patés. 
  3. Hay que guardarlo en una bolsa hermética o una fiambrera. 

lunes, 17 de febrero de 2014

¡Al rico churro! (sin gluten, claro)


Me causaba al principio gran sorpresa cuando veía que mis alumnas y compañeras de la UNA, en Paraguay, al ver un bebé decían "¡Pero qué churro es!", y que cuando veían un chico guapo o un actor de Juego de Tronos, exclamaban "¡Es tan churro!"

Yo me imaginaba un churro de los nuestros, de los que se compran los domingos por la mañana y se mojan en el chocolate, y te dejan los dedos y el colacao aceitosos, vestidos con la ropa que llevara el individuo en cuestión. Me costaba mucho aguantar la risa...

Hice esta receta a ojo, echando un poquito de aquí y un poquito de allí, una mañana que me entró antojo. Una vez hecha la masa, la vertía directamente en el aceite hirviendo con una manga pastelera de usar y tirar, como los churreros tradicionales. La masa que sobró la puse con forma de churros sobre un papel de horno en una bandeja del congelador, y una vez congelados, los metí en una fiambrera. Saben bastante a churro, y quedan muy blanditos.

Ingedientes:

  • 100g leche de arroz (o cualquier otra)
  • 100g de almidón de mandioca. 
  • 70g de harina de arroz
  • 1/2 sobre de levadura química
  • 1,5 cucharadas de sal
  • 1 huevo
  • Aceite de oliva para freír



 Elaboración:
  1. Escaldar el almidón con la leche hirviendo. 
  2. Cuando esté la masa más o menos que no queme, añadir el huevo y mezclar en mezcladora. 
  3. Añadir la sal y la harina de arroz
  4. Calentar el aceite de oliva. Mientras se calienta, poner la manga pastelera en un vaso alto para facilitar su llenado y verter la masa, que es bastante pegajosa. 
  5. Con el aceite caliente, ir formando los churros en la sartén directamente. 
  6. Cuando se doren, sacarlos sobre un plato con un papel absorbente.  
  7. Acompañar con chocolate caliente.
  8. Si sale más masa de lo que te conviene se puede congelar (yo freí la mitad y la otra mitad la congelé). Para ello, pon un papel de horno sobre una bandeja y forma los churros sobre él. Luego mete la bandeja en el congelador. Una vez que se hayan endurecido, los puedes meter en una bolsa o en un taper en el congelador. 

Espero que os gusten estos churritos tan "churros".

martes, 14 de enero de 2014

Más Pan pan, como el de verdad... receta actualizada y mejorada de pan de mandioca y arroz.

Y recordando aquel fantástico anuncio de pan... os traigo un review de la receta del mejor pan sin gluten, sin maíz, sin lácteos, sin frutos secos...


Ingredientes (para 4 baggetes medianas): 
  • 300 g de almidón de mandioca agrio (Codipsa, de industria Paraguaya, por ejemplo)
  • 200 g de harina de arroz (Hacendado)
  • 240 ml de leche de arroz (Joya, del Carrefur)
  • aceite de oliva
  • 2 huevos
  • 3/4 cucharadita de sal (más bien a ojo)
  • 1 sobre de levadura química (opcional, pero bastante recomendable)
Preparación: 
  1. En una cazuela poner la leche, un chorrito de aceite y la sal a fuego fuerte. Cuando hierva (¡vigílalo bien!)y suba, apagar y echarlo sobre el almidón de mandioca y mezclar con un tenedor hasta que quede una masa grumosa, como la de la foto.
  2. Dejar enfriar un poco bastante.
  3. Cuando ya no queme, añadir el huevo (¡ojo que no se cuaje! la temperatura debe ser tibia a fría) y mezclar bien. Yo aquí lo pongo en la amasadora.
  4. Empezar a agregar la harina de arroz poco a poco, hasta que la masa ya no sea tan pegajosa. Se irá secando y hay que vigilar la amasadora porque se puede atrancar.
  5. Añadir el sobre de levadura química.
  6. Cuando ya esté más o menos manejable, enharinarnos las manos y la mesa (yo uso la base de silicona para amasar). Amasar unos minutos, agregando si es neceario harina de arroz hasta que se seque lo suficiente (pero no demasiado, que no se cuartee). 
  7. Dar forma a los panes, hacer unas marca  con un cuchillo afilado y meter en el horno a 50º para que esponje un poco, durante 30 minutos o así. Para que no se sequen, poner un bol resistente al calor lleno de agua y pintar con aceite a la mitad del tiempo.
  8. Sin sacarlos, subir la temperatura y hornear a 180º hasta que estén doraditos y crujientes. El bol de agua ayudará a que salga corteza, ¡no lo saquéis!
  9. Y esta ha sido mi merienda de esta tarde, bocadillo de paté de salmón... blanditos, con miga... ¡increíbles!


sábado, 11 de enero de 2014

Bizcocho con sabor a Panettone

Me entró mu ha envidia de ver los panetonnes y roscones s/g que comían mis amig@s facebukeros en Navidad, y decidí modificar una receta a mis alergias.

Bueno, como todo la primera vez, o te sale perfecto, o te sale un churro pero aprendes mucho. a mí me salió un churro, pero aprovechable en bizcocho, ya que mi primera intención era hacer un panettone. Sin embargo, como no puedo comer maíz, he modificado una receta que compartió mi amiga Marga, y entre sus consejos y los de mi amigo Iván he hecho lo siguiente.



Prefermento:( Preparar el día anterior)
  • 75 g harina arroz
  • 75 g almidón de mandioca dulce
  • 100 ml leche de arroz tibia
  • 25 g (un taquito) levadura fresca Levital

Masa:
  • 200 g harina arroz
  • 150 g almidón de mandioca dulce
  • 12g de levadura fresca (medio taquito)
  • 2 cucharadas de leche en polvo
  • 190 grs  azúcar
  • 4 huevos L y 4 yemas (en realidad fueron 4 huevos XXL con yemas dobles...)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • una/s cucharadita/s de azúcar avainillado
  • ralladura de 1 naranja
  • 2 tapones de agua de azahar
  • 200 grs mantequilla del tiempo
  • Gotas de chocolate 
  • Medio sobre de levadura química


Preparación 

Preparé el prefermento anoche. Deshice la levadura en la leche templada, añadí la harina y mezclé con tenedor hasta que se hizo una pasta no newtoniana... La guardé en un bol de cristal envuelto en film. Dejé reposar una 12 horas a temperatura ambiente, que hasta que se apaga la calefacción ha sido de unos 18º.
 
Hoy me puse con lo gordo.
  1. Disolvemos los 12g de levadura en un dedo de agua tibia
  2. En la amsadora echamos las yemas y los huevos, y montamos hasta que doblen el volumen.
  3. En un bol se mezclan:
    1. las harinas,
    2. la  leche en polvo, 
    3. el azúcar, 
    4. la sal, 
    5. el azúcar avainillado
  4. Y vamos añadiendo esta mezcla seca a cucharadas a los huevos montados.
  5. Añadimos el fermento y mezclamos otros 3-4 minutos.
  6. Echamos la ralladura de naranja, el agua de azahar y la levadura disuelta en agua, sin apagar la amasadora. 
  7. Por últimos añadimos los 200 grs de mantequilla (muy blandita ) y amasamos a velocidad media durante 15-20 minutos. 
  8. Añadir medio sobre de levadura química (la próxima no lo haré)
  9. Una vez lista nuestra masa ( que será brillante y pegajosa) , podéis añadirles trocitos de frutas o gotas de chocolate.
  10. Se coloca la masa en un molde de papel de Panettone, y dejamos fermentar durante 2 horas aproximadamente en un lugar cálido como puede ser en estas fechas el horno a 30-40º.
PRIMERA NOVATADA: si confeccionas el molde de papel, como hice yo, asegúrate de que está grapado en toda la unión. La masa se me salió y tuve que desmontarlo y tirar ese primer molde.

SEGUNDA NOVATADA: con esta masa el molde debe ser más grande de lo que sugiere el tamaño de un panaaettone (me han salido dos bizcochos hermosos), y en la primera hora de fermento ya se me salió del todo y el molde se volvió a desmoronar. Decidí ponerlo en moldes normales. Creo que la culpa es de la levadura química.

En el horno precalentado a 175º se mete tras la fermentación. Tras 20 min, y en todo caso, cuando ya se tueste, poner un papel de aluminio por encima para que no que queme y se termine de hacer por dentro. 


sábado, 28 de diciembre de 2013

Cuaderno de campo. Chaetura cinereiventris

Vencejo chico.
Familia Apodidae


Anillamiento científico en la Reserva de San Rafael. Paraguay.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Che aguije, che ra'a (Gracias, compañeros)


Che aguije a todos por estos tres meses tan maravillosos. No os olvidaré, che ra'a. 
Como muchos me habéis dicho, no es un adiós, es un hasta pronto.


Compañeros la última noche en Asunción.
Increíble lo profunda que puede hacerse la amistad en tan poco tiempo.
Curso de Anfibios del Paraguay
Mi primer contacto con los alumnos de la UNA, y mi oportunidad
de hacer tan grandes amigos.

A los chicos de la AEBP (Asociación de Estudiantes de Biología del Paraguay) que me apoyaron tanto en la organización del curso de Estadística Aplicada a la Investigación Biológica que impartí en la Universidad Nacional de Asunción en el Mes del Biólogo, dándome todas las facilidades, recursos y solucionando mis dudas en cada momento.

A mi gran amigo Juanjo, tan atento y tan cariñoso, mi guía y mi protector en mis primeros días de independencia en Asunción


Equipo de Educación Ambiental en Pro Cosara: Celia, Gregorio y Claudio.
Gran equipo con el que he trabajado los meses en la selva de San Rafael, disfrutando cada minuto.
Gracias a todos mis voluntarios que me han ayudado tanto en mi tesis:
Mi grandísimo amigo José, que enseñó a una chica, ya de por sí precavida, a estar preparada para el holocausto, y que me refrescó mis conocimientos exiguos de cabullería y supervivencia en la selva.
Gabriel y David, que me animaron las jornadas, haciendo que ninguna fuera igual a las demás, y me ayudaron como fieles porteadores.
Belu, secretaria eficiente, atenta a los todos los detalles y ayudante sin mácula.


Con Juan Carlos todo es posible. Tanto él como su mujer son personas con el corazón de oro, siempre dispuestos a hacerme un hueco y a ayudarme en todo lo que necesitara.
Sin su ayuda, muchas cosas en este viaje no habrían podido ser.



A todos vosotros, gracias por hacerme sentir una más, gracias por haberme brindado vuestra amistad incondicional, por haberme acogido como a una hija o como a una hermana. Gracias por haber compartido lo vuestro conmigo, por haberme dejado compartir lo mío con vosotros y así habernos integrado de tal manera que no se sabe dónde empieza España y dónde termina Paraguay.

Gracias, che aguije


sábado, 16 de noviembre de 2013

El lunes llueve... en San Rafael

                  Sábado 10 de noviembre. 20h.

-Cota-K: El lunes llueve, mañana si acaso chispea a mediodía, pero la noche del domingo al lunes hay tormenta, así que quitaremos las redes.

-Gregorio: Es la primera vez que veo a Dios hablando con un celular en la mano, unas calzas y el pelo recogido en una coleta.

-Cota-K: ¬¬

                     Domingo 11 de Noviembre.
06h. Cielo despejado, azul que duele a los ojos.

-Gregorio: ¿No decías que llovía?
-Cota-K: Espera, que aún me quedan 6h para llenar esto de nubes. Confía en mí.

12h. Mantas de nubes corren por el cielo. Hay un viento ensordecedor.
-Cota-K: ¿Decías?

18h. Cielo raso, completamente despejado.

-Gregorio: ¿Y la lluvia?
-Cota-K: ¡Te dije ayer que la tormenta la pongo mañana!

Lago de Yata'i
NOTA: Al final, la tormenta llegó, y no hubo quien la echara... aquí y aquí; la peor tormenta tiró 20km de tendido eléctrico y estuvimos una semana sin luz, sin agua, sin cobertura y sin internet, viviendo como los indios...

jueves, 7 de noviembre de 2013

Sapitos en la ducha



Al final de la dura jornada, tras estar luchando contra mosquitos, mbarigüis y tábanos, llena de sudor, protector solar, varias capas de repelente y polvo rojo y pegajoso, una entra en su ducha y se encuentra esto...

domingo, 29 de septiembre de 2013

Chipas tradicionales de almidón de mandioca - Paraguay (sin gluten, sin maíz, sin frutos secos, sin levadura)

OJO: esta receta contiene lácteos.

Desde que estoy en Paraguay, me he arriesgado varias veces a comprar chipas, tras preguntar previamente si llevan maiz. Hay desde chiperos con sus trapos inmaculados y sus cestas de mimbre, hasta cadenas de comida tradicional, como Ña Eustaquia, donde puedes comprar mbejú, empanadas y chipas además de zumos naturales para acompañar la merienda o la cena.

En Ña Eustaquia precisamente pregunté si las chipas llevan maiz.
-No, la tradicional es sin maíz.
-¿Seguro? puedo morirme si lleva maíz...
-Claro, es la receta tradicional, sólo almidón de mandioca.
-Mire, que soy alérgica al maíz, si lleva un poquito puedo morirme...
-Seguro, seguro.


Al día siguiente estaba hecha un guiñapo. Me recuperé con sopitas de arroz y pollo, y zumo de guayaba (que es astringente y no es tan ácido como la limonada, me sienta mejor) y el viernes, que volvimos a un Ña Eustaquia, repetí mi pregunta.
-¿La chipa tradicional lleva maíz?
-Sí, se le pone un poco para que no se desmigue.

Así que ahí estaba mi contaminación. Y sin embargo, comprando a los chiperos callejeros o a los que subían al bus no me ha pasado nada; incluso me he encontrado un chipero que solo tenía con maíz, y al día siguiente trajo chipa de almidón, me buscó y me regaló una, diciéndome que así tendría algo que merendar todos los días, que le buscara que él iba a traer chipa tradicional todas las tardes. Y efectivamente, todas las tardes estaba ahí con las chipas de almidón de mandioca.

En fin, que el día de ayer Martha, la chica que trabaja en la casa que me estoy quedando, me enseñó a hacer chipas. Me dijo que no recordaba muy bien la receta, pero que lo íbamos a intentar.




 Hay que decir que todos mis amigos paraguayos que la han probado han dicho que estaban deliciosas, y que parecían auténticas.

No lleva levaduras, ni gluten, ni maíz, ni frutos secos, ni soja. No sé si se puede hacer sin queso, pero se puede hacer la prueba. 

Martha y yo. 
¡Martas al cuadrado!
Ingredientes
  • Medio kilo de almidón de mandioca
  • 30 o 40 g de mantequilla de leche a temperatura ambiente (creo que se puede sustituir por margarina, o por aceite)
  • un chorrito extra de aceite (yo usé girasol)
  • sal
  • Anís verde
  • Queso paraguay al gusto (u otro tipo queso tierno)
  • 3 huevos
 Elaboración.
  1. En un bol, añadimos los secos: el almidón, la sal, el anís, y mezclamos bien con las manos. 
  2. Luego añadimos la mantequilla en pedacitos (no derretida) y seguimos amasando, deshaciendo los trocitos con la harina entre los dedos hasta que sean grumitos pequeños. 
  3. Añadimos igual el queso y lo deshacemos hasta que se integre en la masa, deben quedar grumitos lo más pequeños posibles para que se reparta. 
  4. Añadimos un chorrito de aceite. 
  5. Añadimos dos de los huevos y mezclamos. Si vemos que aún la masa no es amasable, añadimos el tercero.
  6. Amasar bien (mucho!) hasta que deje de romperse la masa y sea elástica. Creo que se puede hacer con amasadora, pero yo lo hice a mano. 
  7. Probar la masa para ver si están en el punto de sal. Si parece que está bien, añadir una pizca más de sal. 
  8. Arrancar pedacitos de la masa del tamaño de la palma de nuestra mano, amasar con fuerza un poco más y formar albóndigas. Darle forma de rombo y con un cuchillo marcar el centro. 
  9. Untar la banadeja del horno con mantequilla para que no se peguen. 
  10. Hornear unos 20-30 min, vigilando que no se tuesten demasiadísimo y pinchar con un cuchillo para comprobar que no se quedan tiesas por dentro. En cuanto sale el cuchillo/palito limpio, dar un últimos tueste y sacar. 
  11. Calentitas están deliciosas. Aguantan un par de días en bolsa o taper. 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

También hemos empezado a grabar un documental sobre el Bosque atlántico y la región del Alto Paraná. Quien sabe, a lo mejor me convierto en la nueva Obregón y me labro una carrera de actriz, bióloga y sexy en estos lares....

Mis primeros pinitos como actriz. Grabación de un documental en el Sendero Chachí, el de los helechos arborescentes.

 

 

martes, 24 de septiembre de 2013

Masa MULTIUSOS de yuca o mandioca para pan y quiches

Hoy os traigo (¡por fin!) la receta genuina del pan de mandioca que me hace Celia. Celia es mi compañera en Pro Cosara, la educadora ambiental, ¡y tiene unas manos! Creo que donde mejor he comido este mes ha sido en San Rafael, todo lo que ella me ha hecho.



Esta masa la hemos usado como pan de mandioca tal cual, pero también para hacer la base de una quiche de acelgas que estaba de muerte. Tengo que probar, pero es probable que sirva también para pizzas jugosas.

Ingredientes:
  • 1/2 kilo de mandioca pelada (las yucas que venden en mercadona, por ejemplo). Nosotros le pedimos a los guardas que nos la saquen del mandiocal, así que siempre es superfresca. 
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de leudante o levadura química.
  • 1 taza o más de almidón de mandioca. 
  • Sal
  • Un chorreón de aceite vegetal. 
Preparación: 
  1. Una vez pelada y troceada, hervimos la mandioca. Vamos pinchando hasta que tenga una consitencia similar a la patata cocida, aunque un poco más dura. 
  2. Sacamos y escurrimos la mandioca. Mientras aún está caliente o tibia, la trituramos (con un tenedor, una amasadora o una trituradora)
  3.  Cuando se ha hecho una masa, añadimos el aceite, la sal y la levadura. Si ya no está muy caliente, añadimos los huevos (dos si son grandes, tres si son pequeños) 
  4. Añadir el almidón poco a poco, amasando con la  picadora o con  las manos hasta que sea amasable. 
  5. Dar forma de bollitos, o como en este caso, de base de quiche.
  6. Hornear hasta que se doren y hasta que al pinchar salga seco.
Duran blanditos varios días si se conservan en un taper. ¡Espero que os guste!

Como véis, no por vivir aislada en medio de la selva voy a comer mal... 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Educación ambiental en Paraguay

Una de las aventuras que más me han gustado ha sido recorrer las escuelitas rurales de la zona de Alto Verá, acompañando a mis compañeros de Pro Cosara en su labor de educación ambiental. Y he descubierto que tengo otra vocación más: la fotografía. Me di cuenta de que me resultaba relativamente fácil localizar a quienes eran más fotogénicos, y aunque he comprobado que toda la gente es fotogénica si sonríe, los niños lo son especialmente, supongo que porque son más espontánieos y su risa es más fácil; sólo hay que ser rápida y localizar a los que más lo hacen. Espero que os guste el artículo, y las fotos.

Educación Ambiental en Perlita.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Problemas con internet en la selva

No sé por qué, la conexión rural no quiere cargarme algunas páginas. No puedo cargar "La Maldición de la Cordura", así que aunque modere los comentarios, hasta que no disponga la semana que viene de una conexión mejor en Asunción, no podré contestarlos. Tampoco puedo entrar en la página de flickr!, así que mis preciosas fotos de pajaritos tendrán que esperar.

Lo siento mucho, son cosas del directo...

Mientras tanto, podéis seguir mis peripecias aquí.
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