
El otro día, mientras desayunaba, vi al Pelu subirse a la ventana con algo en la boca. En seguida me levanté para ver lo que era, porque siempre caza pero nunca se lo come, y me llamó la atención una mancha roja que al principio tomé por sangre. Salimos y le quitamos el pajarito para ver qué era, y me sorprendió ver que no era sangre, sino una mancha roja que le recorría el pico y la ceja. Parecía un pinzón muy pequeño, pero las rayitas finas y pardas del plumaje me desconcertaron.
En la Peterson dice que su cola es más larga que la de los pinzones, estrecha y escalonada, y que las rayitas son patentes a todas las edades.
Las mejillas son blancuzcas y el vientre con tintes carmesíes, y cuando es adulto tiene la franja rojo cera típica, alrededor del ojo.
Este pajarito, de unos 7g de peso, no es migratorio. Su población en países en los que no es originario se debe a escapes, ya que es una ave que se cría fácilmente en cautividad. Es originario del África Subsahariana pero ha sido introducida en muchas otras regiones del mundo como animal de compañía.
Los escapes producidos han desembocado en poblaciones de aves en zonas donde originariamente no estaba presente.
Cría en Cabo Verde, Polinesia francesa, Mauricio, Nueva Caledonia (Francia), Portugal, Puerto Rico, Reunión, Santo Tomé y Príncipe, Santa Helena (Reino Unido), Trinidad y Tobago, Uruguay, aunque ha sido introducido en muchos otros países.
Debido a su potencial colonizador y constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, esta especie ha sido catalogada en el Catálogo Español de Especies exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre, estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.
Aunque en África vive en praderas con arbustos, en Portugal y España suelen frecuentar espesuras y juncos.