¿Veis esta florecita tan mona? ¿La veis? ¿Sí? Pues miradla otra vez...
Esta es una de las dos plantas que me cayeron ayer en mi último examen de la Licenciatura de Biología. ¡Lo que me hizo sudar! Y eso que parecía simpática, la tía.
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| Medicago sativa (alfalfa) |
El examen práctico de Introducción a la Experimentación en Botánica consistía en determinar dos plantas en 45 minutos.
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| Legumbre retorcida característica de Medicago sativa |
La familia de una de ellas la habríamos visto en prácticas, y la otra no. La que ya habíamos visto era Medicago sativa (una alfalfa en flor, preciosa la muchacha, con sus florecitas papilionáceas moraditas y sus legumbres retorcidas que parecían pendientes, toda tiesina y graciosa) y la otra era esta flor rosa que me tuvo en jaque 40 de los 45 minutos.
Yo seguí la clave, pero no tenía muy claro si los pétalos estaban soldados en la base o no... parecía que sí. Conté 5 pétalos y 8 estambres (4+4, en dos ciclos) y me pareció raro (porque pétalos y estambres suelen tener el mismo múltiplo). Me pasé todo el tiempo pensando que eran 5 pétalos. Y las descripciones de las plantas a las que llegaba no me convencían del todo... había cosas que encajaban, pero otras no.
Cumplió el tiempo y yo seguía perdida... ¡Mira que si voy a septiembre por una puñ.....ra planta que parecía hasta simpática! Y era mi examen ultimiso. Si aprobaba, acababa la carrera. Y la profesora avisando que había cumplido el tiempo y que por bondad nos daba 5 minutos más porque nadie había acabado.
En esos 5 minutos se me encendió la bombilla. Volví a contar los pétalos -¡eran 4, me había equivocado contando pétalos! No me lo podía creer... y además estaban libres... p'haberme matao-, seguí rápidamente la clave hasta la familia. No me sonaba de nada, después de todo el año estudiando plantas ¡manda huevos!. Había llegado a Onagráceas. Dentro de la familia, había que encontrar género y especie. ¡Por fin me cuadraban las cosas!
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| Ahora sí... ¡Epilobium hirsutum! |
Estigma tetralobulado, hojas sin peciolo, herbácea, con tallos cilíndricos, más o menos pubescente, hojas opuestas semiamplexicaules, lanceoladas, agudas y denticuladas. Flores hermafroditas y actinomorfas, TETRÁMERAS, pétalos rosados-purpúreos............Epilobium hirsutum.
Justo cuando pongo el género y la especie, la profesora nos mandó dejar de escribir. No sabía cómo, pero estaba segura de lo que había escrito, después de casi una hora de deambular sin rumbo entre las claves de determinación.
Y como estaba segura de haber acertado con la plantita de las narices (ya en la vida no se me olvidará la Onagrácea esta...), estaba segura de que había acabado la carrera. En cuanto salga la nota y cierre el expediente se puede decir que soy una Licenciada en Biología (y al que mente a la Obregón sale por patas del blog). Bueno, qué digo, eso es puro trámite. Ya soy una Licenciada. Ya no tengo más exámenes. He acabado la carrera.
Esa misma noche, Mugen me preguntó que qué sentía al haber acabado la carrera. Me asusté. No siento nada. Ni alegría, ni tristeza. Es gris. No es indiferencia. Siento "grisedad". Estoy al borde del precipicio. No sé qué va a ser de mí en los próximos meses.
Tengo planes, claro. Pero son planes que necesitan una ayudita. Y tampoco los tengo megaclaros. Me encantaría irme a estudiar a Salamanca un máster que se llama "Biología y Conservación de la Diversidad", que es precioso (y que, sinceramente, de los másteres ofertados en España por universidades públicas, es el único uniquísimo que me atrae). Pero no sé si me van a dar beca. Y sin beca, no hay posibilidades de poderme ir a Salamanca un año. Y no puedo irme a estudiar fuera de España: necesito un Mercadona cerca de mi casa para vivir. También estoy pidiendo todo lo que se me ponga por delante en España (que dadas las circunstancias no es mucho), micro, bioquímica, ¡hasta genética!. Pero no creo que salga nada de aquí...

Por otra parte, está Mugen. Sé lo que sufre cuando yo no estoy cerca. Y tengo que admitir que yo también lo extraño mucho. Yo tenía claro que nada me iba a impedir desarrollar mi vocación biológica. Decidí irme a Granada porque era bueno para mi carrera (y para mi salud mental... un año seguido más en el gheto extremeño y me tienen que llevar al Manicomio de Mérida...) y me fui, a pesar de los pesares. A pesar de la distancia, la mala comunicación (volví a casa 4 veces durante el curso, mientras otros podían irse cada dos o tres semanas a sus pueblos porque el tren o el bus llegaba bien hasta allí...), los problemas y el estrés cada vez mayor con las compañeras de piso, los profesores con pedestal y el nivel de exigencia y de intolerancia del profesorado granadino en general, y a pesar de que me traje una enfermedad de allí que hizo que mis padres tuvieran que venir a por mí después de perder el 10% de mi peso comiendo natillas durante un mes, una enfermedad que aún no es considerada como tal ni se sabe siquiera si lo es... A pesar del dolor de la distancia, me fui, porque era bueno para mi carrera.
Ahora me pregunto si debería empezar a ceder. ¿Debo quedarme en Badajoz, aunque las perspectivas académicas sean nulas? Aquí no hay trabajo para una bióloga. Ni para una pastelera sin gluten, o una cocinera de televisión. Ni para prostituirse musicalmente, o dando clases particulares por menos dinero que una limpiadora friega las escaleras de los pisos. Que no es por meterme con las limpiadoras, pero yo he invertido mucho tiempo y mucho dinero en la formación que tengo, gracias a la cual puedo explicar a los niños de las clases particulares lo que me piden. Y aun así la madre reniega cada vez que toca pagar, relatando por lo bajo que espera que ese dinero sea una buena inversión, que su niña tiene que sacar nota, y que hay que ver lo caro que está todo, y bla, bla, bla...
En Salamanca puedo conocer gente nueva. Gente que tiene una línea de investigación por cada una de las asignaturas del máster. Hoy he ido a despedirme del Pajarero, de Peter-Houser y del departamento de Zoología. Les he dicho que he acabado la carrera. Me han contestado que qué bien. Les he preguntado si hay perspectivas de futuro es esta universidad, proyectos, lo que sea. La respuesta ha sido un NO rotundo. El departamento de Zoología de la UEx está pegando sus últimos coletazos. Si ya estaba moribundo cuando yo entré en la carrera, ahora ya está dando las últimas "boqueás".
Si yo fuera solo yo, me iría a Australia, o a Chile, de donde me llegan muchas ofertas de trabajo. Pero yo soy yo y mis circunstancias. Tengo un novio que me completa y que es lo mejor que me ha pasado en la vida. Y tengo una limitación con la comida y la salud que no me permite irme muy lejos. La facilidad con la que me pongo enferma es muy superior a la media. Me da más miedo encontrar trabajo que no encontrarlo, porque si lo encuentro, y la mitad de los días voy a estar "derrengá" por la histaminosis o lo que quiera que me pase, no duro más de dos telediarios.
Me imagino que esto es la depresión post-parto. El vacío que parece que se abre bajo tus pies cuando llegas a la "cruda realidad".