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viernes, 19 de julio de 2013

TFM entregado

Después de la gran catástrofe que resulta de descubrir, dos días antes de la fecha de entrega, que tooooodo el Trabajo Fin de Máster (TFM) que llevas meses haciendo está mal, porque el hijo de malamadre del Excel había decidido ordenar las tablas de datos a su manera, me he pasado 36 horas sin dormir y he conseguido:
  • rehacer dos semanas de estudios estadísticos en R! y JMP, 
  • rehacer las tablas y las gráficas en OpenOffice (gracias, Mugen, por tu ayuda y por tu manejo con Qtiplot)
  • re-redactar las conclusiones, 
  • hacer los mapas GIS en tiempo récord peleándome con el ArcMAP, 
  • maquetar y pelearme con el hijo de malamadre de Word, 
  • repasar, 
  • revisar, 
  • luchar con la impresora, 
  • imprimir en copistería, 
  • luchar con la fotocopiadora, 
  • correr a la facultad, 
  • depositar el TFM en secretaría
  • y entregar las copias para el tribunal. 
  • ... y aún falta hacer la presentación para la defensa, el miércoles que viene...



 Creo que hoy me he ganado la siesta.

viernes, 28 de junio de 2013

La señora del balcón de enfrente

Me he asomado a la ventana porque había mucho jaleo en la calle. Y he visto a un grupo de muchachos que debían de estar de despedida de soltero, en la acera de enfrente, repartiéndose camisetas azules e intentado ponerle al que supongo que sería el novio un traje de bailarina rosa.

Y he visto como una señora muy mayor del edificio de enfrente, de esas que parecen un siete de lo arrugaditas que están, salía al balcón con una taza de peltre llena de agua y se la tiraba a los muchachos. Cuando ellos han mirado hacia arriba, ha hecho como que regaba las macetas.


Cosas que solo pueden pasar en la urbe.

lunes, 24 de junio de 2013

Odisea por los hospitales de Salamanca

He sido preseleccionada para una beca que da la Universidad de Salamanca, las Ayudas "Manuel Andrés Sanchez", para trabajar durante cinco meses y medio en la salva paraguaya, en la reserva de San Rafael, con una ONG que se dedica a la conservación. La lista es de dos, y yo, por puntuación, soy la número uno. Esta semana tenemos que hacer un curso de formación de Cooperación al Desarrollo como condición para acceder a la beca, y supongo que a finales de esta o la que viene el profesor que tiene la última palabra lo decidirá.

ACTUALIZACIÓN: Esta tarde he empezado el curso y me han dicho los formadores que son ELLOS quienes deciden quién va finalmente, pero que en principio, por concurso de méritos, yo soy la titular de la beca, y mi compañero el suplente...

Reserva de San Rafael, Paraguay. ¡En esta selva haría mi voluntariado! Estoy que no me lo creo...


Esta mañana he salido  para informarme de las vacunas que tendría que ponerme, pues al extranjero suele haber varias y a veces tienen un tiempo obligatorio de espera antes del viaje. Como me iría en agosto, me pareció prudente ir a preguntar. 

Como soy de seguro privado, primero pregunté en mi hospital, donde me confirmaron que no tenían unidad de Medicina Preventiva. Así que me fui al público, con dolor de mi corazón. 

¿Por qué me daba tanta pereza ir para allá? Primero, el hospital público Virgen de Vega, aunque está a dos manzanas del mío, es enoooorme, lleno de jardines y de ventanas, pero nunca encuentro la puerta principal. Así que tras dar vueltas por los recovecos, siempre me pasa lo mismo y termino entrando por la puerta de atrás. 

Una vez dentro, encuentra las escaleras... yo sabía, porque lo había mirado antes en internet, que Medicina Preventiva estaba en un semisótano, pero descubrí que el hospital tenía al menos tres. Cuando entro, pregunto en la primera ventanilla que encuentro y la señora de rehabilitación me dice que suba un piso. Como he vuelto a perder las escaleras, cojo el ascensor. 

Llego a la planta principal: como siempre, en la mesita de información no hay nadie. Como soy algo tímida, sobre todo en los espacios desconocidos, no me atrevo a preguntar a alguien que tenga bata, como sería lo lógico... miro los carteles de indicaciones y no veo ninguna señal por ninguna parte del departamento que busco. Decido esperarme la cola de Citas y vigilar la mesa de información por si a algún conserje le da por ocupar su puesto. Son las doce en punto y el hospital está lleno de gente en silla de ruedas, con cabestrillos o con muletas. Parece un capítulo de Urgencias.

Cuando por fin me toca, me dicen que no, que tengo que bajar una planta. Me dice que para que no me equivoque baje por las escaleras, que encontraré la cafetería y un poco más adelante estará lo que busco. Cuando le pregunto por la persona de información me pregunta con sorpresa si no hay nadie allí, cuando le digo que llevo 20 minutos y no ha aparecido nadie pone los ojos en blanco y suspira. Debe de ser normal que no haya nadie allí, las dos veces que he estado nunca he visto a ningún conserje. 

Total, que encuentro las escaleras y vuelvo a bajar al sótano. Es todo muy deprimente, apenas hay ventanas, huele a vómito reciente y hay gente esperando por todas partes. No encuentro ninguna puerta con nada relacionado con Preventiva.
Me acerco a un círculo de batas blancas y les digo que estoy perdida (es verdad, al menos en parte). Me dicen que no sabe mucho, pero que creen que a la vuelta del pasillo está el servicio de prevención. 

Cuando llego, veo que en el cartel pone "Prevención en el Trabajo". De todas maneras, decido llamar para ver si alguien sabe algo. Al final se abre la puerta y una señora rubia me dice que allí solo me atienden si trabajo en el hospital... y que para lo que yo buscaba (el servicio de Medicina Preventiva!) tenía que salir de ese hospital e irme al otro de enfrente... 

A esas horas ya llevaba una hora dando vueltas entre unos pisos y otros. Consigo localizar las escaleras, intento recordar en qué piso estoy y por suerte, decido bajar. ¡Por fin al aire libre! He vuelto a salir por la puerta de atrás, donde los fumadores, los suministros y las obras, pero he salido.


Cruzo la calle, sorteo a los taxistas y a los fumadores, y entro en la recepción del Hospital Universitario. Allí suspiro de alivio ala ver que sí hay una conserje. Me dice que sí, que es allí, en la segunda planta, que siga el pasillo todo recto y suba las escaleras. 

Entro en el pasillo y se me cae el alma a los pies. El pasillo es en forma de T y no hay ni rastro de escaleras al fondo. Vuelvo sobre mis pasos y veo una escalera por la que sube y baja mucha gente, así que decido liarme la manta a la cabeza y subir por allí.

Iba pensando en la odisea que estaba viviendo y de repente al girar en un descansillo me resbalo. 

Lo que pasa en un hospital es que si te tropiezas, te tropiezas con enfermeras y médicos, así que casi sin darme cuenta ya tenía encima a una enfermera y un médico mirándome el pulso y la tensión, y preguntándome si me había mareado... Da igual que les expliques que sólo te has tropezado, debo de haber cogido muy poco color en Menorca y Gredos como para tener cara de sana. Y la gente, que por si había poca, se juntó más, toda alrededor preguntando que qué había pasado. 

Mi madre dice que deben de tener mi retrato el La Pared. Sí, una pared de esas, como las que hay en la policía con las caras de los terroristas... para reconocerme en cuanto entro por la puerta de un hospital. 

El médico me preguntó muy amablemente que a dónde iba y me dijo que él me acompañaba por si acaso. Así que subí las escaleras que me faltaban con él y hasta que no me dejó en la puerta de Preventiva y me vio que tenía buena cara no se marchó.

Y cuando veo el cartel, se me cae el alma a los pies y maldigo a todos los que me han ido atendiendo equivocadamente durante toda la mañana. 

Horario: de 12 a 13h. 

Era la una pasada... 

Se me enciende la bombilla y recuerdo que me habían dicho abajo que había dos puertas, así que me adelanto por el pasillo y veo otra puerta con el mismo letrero, pero sin horarios. Llamo y por fin, tras la larga mañana de paseos, alguien me atiende... para decirme que allí no es. Que tengo que pedir cita en Sanidad, en otra parte de la ciudad. 

Al ver la cara de desesperación que ponía, decidió llamar ella misma a Sanidad, y ella misma me tramitó la cita, porque la vacuna que necesito, la Fiebre Amarilla, te la tienen que poner allí.

En fin, que la semana que viene, en cuanto sepa si me voy a Paraguay, tendré que cruzar los dedos para que no me sigan mareando por hospitales y oficinas, y pincharme la vacuna, que parece ser que dura 10 años. 

Por si a alguien le sirve, el servicio de Medicina Preventiva, donde te dan la información antes de viajar y las vacunas, está en la segunda planta del Hospital Universitario de Salamanca, junto a la Capilla.

ACTUALIZACIÓN: Además de la fiebre amarilla, son recomendables la Difteria y el Tétanos, y la Polio (estas te las ponen de pequeño).

lunes, 10 de junio de 2013

Preparándome para Gredos. Salida final de prácticas.


¡Sólo me queda una semana de máster! 

Estoy preparando todas las cosas para esta práctica final. Son cuatro días en la alta montaña, y no sé si podré publicar en directo como hice en Menorca, no sé cómo andará por allí la cobertura.

Cuatro días y tres noches... y me tengo que llevar comida para todos esos días. Los demás pueden comer en el albergue del Circo de Gredos, el Elola, o en Hoyos del Espino, donde pasaremos la última noche. 

Tengo sobre la mesa cuatro listas y un cuadro horario de comidas para poder organizarlo todo. Además, hay que llevarse el material de campo, y las cosas para poder dormir y sobrevivir. 



Además, cada vez que miro el tiempo el la Laguna Grande es diferente... hace dos días había máximas de 13, y ahora son de 21, y varía la lluvia en cantidad, probabilidad e incluso en el día en que lloverá... yo por si acaso llevaré una funda impermeable para la mochila y el saco (no mola dormir en un saco mojado), me llevaré las polainas, y los pantalones de plástico, y el abrigo, que es impermeable. 

Subir va a ser todo un reto. En todos los sentidos. Físico. Mental. Logístico. 

Y personal. Muy, muy personal.

Hace diez años. Ocurrió hace diez años.

Y ha llegado la hora de superar el reto. Esta vez subiré y volveré a bajar... por mí misma.

Es algo que ha estado ahí, escondido, esperando el momento de saltar sobre mí. El momento de recordarme su presencia, ahogarme con sus manos frías y viscosas, de aprisionarme la boca del estómago con su solo recuerdo. No he vuelto a intentar subir al Almanzor, y quizás por eso no me había dado cuenta del Chernobog que habita allí. ahora me mira con sus ojos amarillos y espera que tropiece, otra vez.

No va a poder conmigo. Esta vez no. Yo podré con él y le demostraré quién soy yo, y que puedo superar todo, y nada me lo impedirá, ni esta enfermedad, ni los malos recuerdos, ni nadie. Subiré y bajaré, y lo haré perfectamente.

domingo, 9 de junio de 2013

Excursión al sabinar de Venialbo (Zamora)

Estando aún de vacaciones de Semana Santa, Sergio nos propuso ir a un sabinar en cuanto volviéramos a Salamanca. La verdad es que tanta lluvia nos tenía ya con ganas de campear a nuestras anchas, y decidimos encaminarnos todos los que pudimos el famoso Lunes de Aguas.


Con la ya habitual BSO de "Los de Marras" y sus memorables canciones, salimos de Salamanca hacia Toro y la comarca de El cubo del Vino (nombre de pueblo aunque no lo parezca), con unas someras indicaciones de puño y letra de Sergio que incluían cosas como "girar dignamente a la derecha".

Bajamos por una pista donde encontramos marcadas en la tierra húmeda por las constantes lluvias muchas huellas, de jabalíes, de zorros, y también un rastro muy claro de tejón.
Huella de tejón

 Pronto nos aburrimos de seguir el camino, bordeado por florecitas que sorprendían en la temprana primavera, y nos internamos en el sabinar siguiendo las setas y buscando más huellas. Todo el suelo estaba cubierto de musgo y líquenes, por lo que parecía que andabas sobre una esponja blandita y húmeda.


Muscari neglectum, Nazareno

 Encontramos mucha oreja de gato (Helvella) y otras muchas setas, variadas, que crecían entre los árboles y el musgo. 

La recolección de setas para su identificación.
 Encontramos un claro y nos aposentamos para disfrutar de hornazos, salchichones y gorduras varias. Hacía un viento un poco incómodo, pero no hacía ni frío ni calor. Las nubes tamizaban la luz del sol, que aunque difusa, calentaba un poquito.




Por la tarde fuimos a un pequeño pinar más cercano a Salamanca. Estaba plagado de procesionaria y era difícil no pisarlas o evitarlas, muy camufladas entre las agujas de los pinos.


Encontramos varios pinos caídos y medio podridos, donde encontramos un montón de bichitos.
Larvas de cerambícidos
Pequeña orugrita de alguna mariposa

Finalmente acabamos la tarde en otro pinar que nos recordaba al Bosque Viejo, esperando escuchar de un momento a otro a algún paisano perseguirnos como el viejo Maggot, y donde encontramos medio esqueleto de la liebre de Marzo. Al final no perdió la cabeza, ¡sino la mitad del cuerpo!









jueves, 6 de junio de 2013

Desesperaciones de una histaminósica VII - Acabando un nuevo curso. Actualización.

Bueno, la anterior entrada de este tipo fue como quien dice a principios de curso (en noviembre). Y desde entonces mucha gente me ha pedido que contara cómo van las cosas. 

Lo cierto es que no he tenido mucho tiempo, y cuando lo tenía estaba bastante desganada y no me apetecía ponerme a escribir. 

A ver, después de Navidad hice un pan de molde y tuve una gripe, o una faringitis muy gorda, no está claro. Yo como no puedo tomar antibióticos, pues estuve en casa más de un mes y medio recuperándome, porque a punto estuve de que me ingresaran y la otra opción era que me pincharan y luego estuviera convaleciente por los efectos secundarios de los antibióticos. Lo pasé mal, perdí clase de dos asignaturas completas del máster (de una de ellas tengo que presentar ahora un trabajo y estoy más perdía que un pulpo en un garaje) y a punto estuve de pensar que tendría que abandonar. Pero me recuperé y volví a Salamanca. Y de rebote entraron dos gatos nuevos en casa.

Aprovechamos el viaje a jerez para pasar por
San Lúcar y visitar a tita Regli, prima de mi
abuela. Casi me da un patatús cuando la vi:
era idéntica a ella...
Estuve en Jerez a ver a Lizaso en Febrero. Me repitió los prick test y para nuestra sorpresa, dos de los tres grupos de alimentos que me habían dado positivo en verano ya no me daban reacción. Así que me ha mandado reintroducir astaráceas (lechugas, girasol), leguminosas (legumbres) y seguir reintroduciendo cereales. Además, como nunca me ha dado positivo a las proteínas y los componentes de la leche, ni intolerancia a la lactosa ni a otros azúcares, pues me ha dicho que también lo intente con las leches. La secuencia, de menos alergénico a más, es leche de cabra, de oveja y por último de vaca, y en contenido de histamina, de fresco a curado. Por lo tanto he empezado por el queso fresco de cabra, que me sienta fenomenal, incluso me equilibra el intestino, hasta ahora es el único alimento que me estriñe. Ni el arroz, ni el té, ni nada de lo que se supone que retiene tiene ese efecto en mí. También he intentado el queso de oveja, que al no haber fresco, pues he probado el curado. Así el problema es que no sé si me sienta mal por ser curado o por ser de oveja... no está claro.


Prick test de Febrero de 2013
Prick test de Julio 2012
La pauta de introducción es de un alimento nuevo a la semana, siempre que esté bien; si estoy con una crisis, tengo que esperar a que se me pase, para poder tener clara la reacción de mi cuerpo. He seguido probando el trigo: en forma de pasta me sienta bien, pero el pan no. Tengo que probar a hacérmelo en casa para controlar todos los ingredientes. 

Para el queso, primero probé un tercio de queso fresco una vez cada tres semanas, y esto lo hice tres veces. Entre medias he probado la quinoa, que me sienta bien (no forma parte de los alimentos prohibidos, porque es una Chenopodiácea, pero no sabía si me sentaba bien), y el trigo nuevamente. Luego, viendo lo bien que me sentaba el queso, lo aumenté a una vez a la semana. Ahora lo tomo con frecuencia, no todos los días, pero cuando lo compro, lo tomo varios días seguidos hasta que se acaba. Y no me da problemas. La semana pasada descubrí el rulo de cabra; mismos ingredientes, pero un poco más curado. También me sienta bien, y me ayuda a variar la dieta. 

Aunque me ha dicho que no tome fruta todos los días para no sensibilizarme, noto que estoy más alicaída cuando no tomo zumo de naranja, así que un día sí y uno no me tomo uno o dos vasos. He empezado a tomar productos que en su composición tienen lecitina de soja o de girasol, sin ningún problema, e incluso un helado de soja del mercadona. 

Me quedan por delante varios meses de pruebas, ensayo y error, como si fuera yo mi propia conejilla de indias. Ahora que estoy de prácticas he dejado de probar cosas nuevas. Cuando acabe el Máster volveré a intentar algo más.


Aquí la primavera aún no termina de llegar, por lo que estoy muy bien de la alergia ambiental. Cuando bajo a mi casa, a Badajoz, lo noto muchísimo, me pongo fatal y tengo que tirar de antihistamínico, que me deja tonta. Intento tomármelo sólo cada dos o tres días, pero a veces es imposible; me quedo lenta, la cabeza no me da para mucho y me paso todo el día durmiéndome por los rincones. 

El cansancio de final de curso se nota. Estamos de prácticas de campo: todas las semanas se sale dos o tres veces. Esta semana he tenido una migraña leve, sin vómitos, pero que me ha tenido fastidiada tres días. En cierta manera es normal: mi cuerpo va llenándose de la histamina primaveral, y en cuanto hago algún exceso, el vaso se desborda.

Sigo desmayándome con la misma frecuencia: es el único síntoma que ha permanecido invariable estos tres años de tratamiento. Ya me han visto este curso un neurólogo, un neurofisiólogo y dos cardiólogos diferentes, que me han hecho un electroencefalograma completo, un electrocardiograma, una ergometría (prueba de esfuerzo) y un Holter. Ha salido todo normal. En la ergometría creía que me tendrían corriendo hasta que me desmayara, pero la ley de Murfy no me lo permitió: llegué a los 190 pulsaciones y me mandaron bajarme de la cinta. Y no tuve ningún problema con la tensión. Con lo normal que es para mí después de un pequeño esfuerzo tener bradicardia y un bajón (hasta subiendo una escalera, como me pasó el otro día en clase).


El cansancio de las salidas de campo tiene efectos clarísimos. Después de cada una suelo estar la tarde o la noche con na crisis. Están aumentando las neuralgias y las diarreas, y las cefaleas, que hacía muchísimo tiempo que no tenía (antes de la dieta eran diarias). Cuando fuimos a Menorca, tuve que pagar mi tributo tras el día de viaje de ida, y el de vuelta. 


Mayo y Junio, más de 25 días en el campo. Y aún falta Gredos...

Me queda una semana de prácticas, y dos meses en Salamanca. El balance es positivo: empecé el curso con la incertidumbre de si podría acabarlo o tendría que tirar la toalla, y mi cuerpo ha aguantado.

Me va a dar mucha pena irme de aquí. Mis amigos, el ambiente, la universidad, la independencia y la comodidad de vivir sola, todo eso lo voy a echar de menos. Esta ciudad es muy acogedora, y se vive bien aquí.

He buscado como una loca becas para intentar hacer el doctorado aquí, o alguna cosa que me permitiera empezarlo, pero es casi imposible. Hay mucha gente, con expedientes muy brillantes, y muy pocas becas, y además, están retrasándolas todo lo que pueden, por lo que muy probablemente no tenga oportunidad de continuar haciendo un doctorado en vertebrados. Esta incertidumbre, mayor que la del año pasado, también pasa factura. El año pasado tenía la opción de intentar hacer el Máster. Este año, se me han acabado las opciones. Estoy pendiente de la resolución de una beca de 6 meses en Paraguay, con Procosara, investigando en un Parque de la Selva Altántica, San Rafael, donde a lo mejor podría empezar una investigación hasta que salieran las convocatorias de las becas de doctorado. Pero estamos en las mismas. Hay mucha competencia. 

Lo de Paraguay ha sido un flechazo. Cuando el profesor Peris presentó la beca en clase, sentí que era para eso para lo que me había estado preparando todos estos años. La histaminosis sería un problema, es verdad, pero también es cierto que me encuentro mucho mejor, más fuerte, y parece que esto se está curando; además, sólo serían seis meses. Si la consiguiera, me sentiría realizada por mucho tiempo. 

En verano me toca otra vez revisión con Lizaso, así que ya veremos, si me conceden la beca, y si el médico me da permiso para ir al extranjero. ¡Deseadme suerte! 

viernes, 3 de mayo de 2013

Diario de una histaminósica perdía. Sigue siendo un problema comer fuera.

He ido a un bar con mi gran amigo Víctor Sordo, que actuaba en Salamanca, y yo llevaba, como siempre, mi taper.

Con mi gran amigo, el tenor Víctor Sordo.

Hablo con el camarero jefe. Me da permiso para comerlo. Bien.
Me preguntan que si me lo calentaban. Bien. 
Le he dicho al camarero: "soy alérgica, que no toque nada más que el plato limpio, sólo el plato". Me dice que sin problemas. Bien.

Llega el plato. Sobre mi farofa de mandioca veo dos rebanadas de pan.
...
 
Casi me da un patatús.

He puesto una hoja de reclamaciones y les he pedido que me pagaran mi cena, que habían estropeado y tirado. 
La camarera se quejaba de que no era culpa suya, que a ella no se lo había dicho. claro, yo había hablado con el camarero jefe, que también estaba atendiendo mi mesa. ¿Es que ahora tengo yo que hacer una breefing con todos los camareros de un bar para informarles y darles un cursillo avanzado de manipulación de mi taper?

La encargada, esposa del camarero, muy parecida a Prilla  (de la serie TBBT) me ha pedido disculpas. Han intentado convencerme de que la culpa no era suya, pero no había por dónde cogerlo. Tuve que pedir varias veces la hoja de reclamaciones, aunque luego me han devuelto el importe de mi cena.

Y he pasado más hambre que un tonto.

Las buenas intenciones no llenan el estómago. 

PD: por cierto, esto ocurrió en el Bar Mármara, en Salamanca. Una especie de kebab venido a más. No recomiendo que entréis. Ni siquiera sabían qué pasaba con las hojas de reclamaciones, ni que ellos tenían que rellenar los datos del restaurante, pretendían que pusiera yo el nombre, la dirección, el cif... de verdad, qué incompetencia...

miércoles, 1 de mayo de 2013

San Alberto en Salamanca



Sé que hace ya meses de esto, pero no me había dado cuenta de que no había hecho post sobre esto. Más que una entrada, la haré tipo fotolog, porque me gustan mucho las fotos. La verdad es que nos quedaron los disfraces fenomenales y nos lo pasamos como los indios.

Resulta que en Salamanca hay costumbre de que San Alberto, patrón de Ciencias, 15 de noviembre, se celebra como un carnaval, disfrazándose durante el día y saliendo por la calle. Hay lectura del pregón y varios actos más, pero nos los perdimos porque preferimos pasárnoslo bien nosotros juntos.

A mediodía se colapsa literalmente el barrio de tapas, Van Dick, ya que con tanta gente no pueden circular los coches por allí. Es una fiesta que dura 24h.

Nosotros decidimos disfrazaros en grupo de zombis y matazombis. Yo fui del grupo de los vivos, porque acababa de descubrir mi alergia al látex, y los maquillajes de heridas y eso estaban basados en látex. Además, me apetecía más ser una viva...

Terminamos el trabajo...


A ver, hazte así... creo que tienes
un resto de humano entre los dientes


La nena...


 Los supervivientes al virus zombie, dispuestos a acabar con él, aunque se trate de sus amigas y compañeras de universidad...


Las zombies, infectadas... ¡y  muy peligrosas!



Y acabó con un vídeo (en fase de montaje, pero no encuentro un programa que merezca la pena, sea gratuito o crackeable y me lea los .mov), muy ilustrativo de lo que fue aquel día...


jueves, 11 de abril de 2013

Excursión a la Reserva Biológica "Campanarios de Azaba"

Justo a la vuelta de vacaciones de Semana Santa, que en Salamanca están desplazadas una semana hacia adelante en el tiempo, comenzamos con una salida al campo del máster. Era una de las excursiones con la asignatura de Bancos de Germoplasma, que consistía en la visita a una finca de la Red Natura 2000 donde el CIALE (el Centro Hispanoluso de Investigaciones Agrarias de la Universidad de Salamanca) lleva a abo algunas actuaciones de banco de semillas y refuerzo de poblaciones, así como el seguimiento del estado de los robles y quercíneas de la finca. 

Así que, con los ojos pegados, y junto con los alumnos del Máster de Agrobiotecnología, nos subimos a las furgonetas de la Universidad y nos encaminamos hacia la frontera con Portugal, bajo un cielo gris que no auguraba nada bueno.


Llegamos al centro de recepción de visitantes, donde el guarda nos explicó la historia de la finca, que se había comprado con fondos europeos para un proyecto LIFE hace tres años y que estaban esperando a ver si el proyecto se renovaba para este. Tienen un muladar para dar de comer a aves carroñeras, sobre todo para reforzar la alimentación de buitres negros de la zona, aunque también aparecen alimoches y águilas reales, y una casa rural de lujo, con la que se supone que se mantendría el parque. Hay también algunos observatorios de aves y de mamíferos, y se han realizado resiembras y plantaciones de árboles y arbustos (que es donde ha intervenido el CIALE).

Las encinas de la reserva están bien cuidadas en general, pero los pocos robles que hay están en bastante mal estado. En principio, la proliferación de líquenes sobre sus ramas no debería ser maligna, pero se está viendo que si hay demasiados impiden que la luz llegue a las yemas  y estas puedan crecer, por lo que la rama termina muriendo.

A la derecha, un par de robles, uno de ellos con una rama cubierta totalmente de líquenes.

Hay datados hace un par de años la nidificación de una pareja de cigüeñas negras en la zona, por lo que se llevaron a cabo diversas actuaciones para ayudarlas a establecer un punto fijo de reproducción. Desgraciadamente, tras poner soportes y nidos artificiales en los pocos alcornoques que hay en la finca, en las riberas de los arroyos que la recorren. El 90% de las cigüeñas negras anidan en alcornoques, pero tan sólo el 2-3% prefieren encinas (sobre todo por la altura y el porte) según el guarda, y resultó que al año siguiente, eligieron una encina cerca del lugar donde estaba proyectado un camino y una zona de perturbación humana... Para ella también se adecentaron las charcas, con el fin de que tuviera alimento en la zona (la dieta de las cigüeñas está formada por peces, pequeños anfibios y algunos invertebrados).


Los compañeros del Máster bajo uno de los alcornoques
en los que se había dispuesto una plataforma de anidamiento.

Toda la mañana estuvo cayendo una lluvia fina, fina, que nos dejó pocas oportunidades de sacar la cámara para hacer fotos, pero fue un día interesante y campestre donde disfrutamos de la dehesa salmantina.

jueves, 14 de marzo de 2013

Cosas de la urbe. Milagros.

Llegar de las vacaciones, más cansada que otra cosa. Poner la lavadora. Luchar, fregona en mano, contra el desagüe que se ha vuelto malvado y te escupe agua como si fuera veneno. 

Poner la sopa a que hierva mientras te cambias de ropa y te lavas el pelo. Volver. Mirar la sopa con cara de incredulidad. Arrimar la mano con cuidado. Tocar la cazuela con decisión, aún incrédula. No, no quema. Cambiarla de fuego. 

Odiar a la placa eléctrica (más vieja que yo), que se ha vuelto loca y quiera comprobar a qué temperatura puede fundirse y jugar a ver qué fuego quiere encenderse.

Llamar a tu casero. Tener 24h después allí un fontanero, y otras 24, el técnico instalándote la nueva vitro, alucinando de que esa placa aun existiera.

¡Nueva vitro!

Flipar con tu casero. :D ¡Tendré que mandarle una caja de bombones!

Bonus: 
  • 100 puntos de experiencia por trato con fontaneros (nueva experiencia nunca antes vivida)
  • 500 puntos por evitar que el técnico de la vitro muera electrocutado al avisarle de que no ha desenchufado aún la toma de corriente cuando le ves con las tijeras de electricista. 
  • 250 puntos por jugar al tetris con el técnico de la vitro sacando la lavadora y la nevera alternativamente para buscar los enchufes, y luego a parkour al tener que saltar por encima de ellos para entrar y salir de la cocina.

jueves, 28 de febrero de 2013

Cosas de la urbe. Como en un pueblo.

Pedir un medicamento en la farmacia, y como no puedes recogerlo porque tus horarios de clase coinciden con los de ellos, que te lo dejen en el bar de abajo de tu casa.

Que la Boticaria te conozca por tu nombre y te pregunte por las lagartijas menorquinas, y pasarte media hora hablando con ella de lo humano y lo divino.

Salir a pedirle un huevo a tu vecina y terminar quedando con ella para tomar un café con bizcocho.

Salir a las 11 de la noche al pasillo de tu escalera para pedirle a la señora Carmen que baje el volumen de su tele atronadora. Llamar tres veces al timbre. Que, cuando la señora Carmen te abra la puerta te diga: "perdona, hija, es que estaba desnuda".


Cosas que solo te pueden pasar si vives en la urbe.

viernes, 8 de febrero de 2013

The Hobbit from Salamanca

Esto es lo que pasa cuando se dejan sueltos
a un puñado de frikis como nosotros

El carnaval en Salamanca no es tan multitudinario ni tan agotador como el de Badajoz, pero ha merecido la pena, ya que no soy amante de las grandes aglomeraciones ni del frío. Aquí, aunque estábamos bajo cero desde las diez de la noche, yo no iba demasiado mal sólo con la camiseta térmica debajo del vestido. En Badajoz, por capas y capas que te pongas, siempre termina metiéndose el frío en los huesos... aunque lleves quince capas. 

 Además, aquí se puede entrar en los sitios (más o menos), cosa que en Badajoz es imposible, y no se hace botellón en la plaza. Eso hace que andar por la calle sea eso, andar, y no pegar empujones y sacar codos para evitar ser aplastada. 


En plena plaza Mayor se nos acercó una pandillas de niñas italianas y empezaron a hacerse fotos con nosotros, y por todas partes nos iban reconociendo... aunque también había canis que nos preguntaban que quiénes éramos... 

Dwalin atendido por Bilbo en
Bolsón Cerrado


En resumen, una noche memorable, que acabó con una buena comilona, pollo asado comido con las manos, patatas fritas, pan de lembas, cerveza del país (de otro país) a las 6 de la mañana estilo compañía de enanos en el salón de Bilbo Bolsón (literalmente), muchas risas y por supuesto, muchos enanos, elfos, un mag@ y ¡nuestro propio hobbit! en el marco incomparable que es esta ciudad en la que me lo estoy pasando también.

La compañía en la Plaza Mayor de Salamanca
...y no, esta no es un montaje, ¡es de verdad!

martes, 22 de enero de 2013

¡Está nevando a base de bien!


Primera nevada con fundamento en Salamanca. Como dice un compañero mío, "está nevando de jostigo"

jueves, 17 de enero de 2013

Cosas de Salamaca. Estudio sobre el fenómeno social "temible señor cotilla"

Bueno, ahora que estoy en el sofacito, bien embadurnada de trombocid para que se me quiten los moratones de la defensa policial, os voy a contar la experiencia ascensoril de hoy.

Esta situación refuta mi anterior teoría, y me hace reformularla. Antes pensaba que eran sujetos aislados, peculiares, que mostraban este comportamiento casi sociopático. Pero creo que todo sujeto del género masculino es susceptible de desarrollar este comportamiento y, con los años, perfeccionarlo.

El encuentro de hoy ha sido con tres ejemplares juveniles que han mostrado una especie de comportamiento incipiente de lo que, a lo mejor, podría ser una capacidad potencial del género masculino.

Cuaderno de campo urbano:
  • Día: Hoy
  • Hora: 21:38
  • Sujetos de estudio: 3 muchachos de entre 20 y 25 años. Uno (o los tres) son mis vecinos del segundo.
  • Factores ambientales: llevaban doritos y pelotazos. No olían a tabaco ni a drogas. Un boxer bobo y sonriente me metía el hocico por debajo del abrigo.
  • Tiempo: 20 segundos (el tiempo estaba muy limitado porque iban sólo al segundo)
  • Situación ascensoril: 
-Macho 1: ¿A qué piso vas?
-Yo: Al quinto.
-Macho 1: ¿Al quinto J? (he aquí el típico comportamiento de temible señor cotilla. Quiere saber en dónde vives exactamente... pero era un inexperto, ya que aún no había rastro de la mirada de profesor/suero-de-la-verdad, quizás porque eran más pequeños que yo. aun así, lo intentaron)
-Yo: No (sonrío y blanco de niebla. Aunque les descoloque, he descubierto que esta es la mejor estrategia. Dejo claro que no les voy a decir en qué letra vivo, pero sin perder la sonrisa)
-Macho 1: Menuda vecina tienes en el 5ºJ... ¡y cómo bebe!
-Macho 2: Es la vieja'l visillo...
Hay que decir que enseguida justificaron su comportamiento, metiéndose con la vieja'l visillo, pero creo que es un indicio prometedor.

Para próximos muestreos, tengo que estudiar si el ansia de saber la puerta a la que vas es extensible a otros datos, así como las estrategias para esquivar el interrogatorio, y si el comportamiento varía al estar en grupo o en solitario.



sábado, 12 de enero de 2013

Nuevo cartel de mi otro blog



Bueno, tras una fructífera tarde, he conseguido hacer un cartel que creo que es aceptable, y atractivo. ¿Os gusta?


Recordad que en Genialiciosa Marta podéis pedir o encargar muchas de las recetas que publico en este blog.

lunes, 7 de enero de 2013

Cosas de la urbe: Algo peor que las cotillas de la escalera...

Hoy he confirmado mi teoría. Siempre había pensado que las cotillas de la escalera eran temibles. Y lo son en verdad. 

Pero hay otro ente vecinal que habita en las sombras... oculto, ladino, y aún peor. 

Hoy he tenido mi segundo encuentro ascensoril con él. Y quizás porque el anterior había sido muy similar, aunque con otro individuo de la misma especie, esta vez no me ha pillado desprevenida. 

Su conducta es altamente predecible, si sus ataques no fueran demasiado próximos. El peligro es que no solemos acordarnos del anterior, y nos pilla por sorpresa, completamente desarmados. 

Se trata de El Temible Señor Cotilla. Su densidad de población no debe de ser muy alta, pero he tenido la suerte (o la desgracia) de cruzarme con dos especímenes similares, en las mismas condiciones. Suele tener el aspecto de un señor muy señoreado, sofisticado, con o sin corbata, pero de modales correctos. 

Su primera pregunta parece inocente, pero no es más que le preludio de su raudo ataque, que en ambos encuentros ha sido idéntico.
Temible Señor Cotilla: ¿A qué piso vas?
Cota-K: Al quinto.
Y es ahora cuando pone esa mirada de profesor, ese tono de autoridad conferida por su edad, para dar el golpe maestro:
Temible Señor Cotilla: ¿En serio? ¿Y en cuál vives?
Esta vez estaba prevenida. En el anterior encuentro me vi como una tonta diciéndole la letra de mi puerta, atemorizado por los ojos acerados y el tono de su voz... pero éste no me ha pillado desprevenida. Le aguanté la mirada y no tuvo más remedio que seguir hablando.  
Temible Señor Cotilla: En el quinto está Carmen, ¿no? Y... 
Cota-K: Sí, soy la vecina de Carmen*.
Temible Señor Cotilla: Eres nueva por aquí, ¿no? No te había visto antes. Aquí estás muy bien situada, ¿verdad? Cerca de todo. ¿Has venido ahora a empezar la universidad?

Cota-K: No, estoy haciendo el máster este año. Me licencié el año pasado.
¡Bingo! Conseguí desviar su atención para que siguiera el tiempo suficiente hasta llegar a mi piso y bajarme lo más rápido posible pero sin llegar a parecer maleducada. 

A la espera de ampliar los datos mediante muestreos, se puede hipotetizar que, al contrario que las Cotillas de la Escalera (que quiere saber todos los detalles de las vidas de todos), el Temible Señor Cotilla tiene un solo objetivo: averiguar en qué piso y letra vives. Y para ello su ataque tiene que ser rápido. 

La única salvación es ganar tiempo, desviar la conversación. Y tener la suerte de darnos cuenta a tiempo de con quién nos hemos subido al ascensor. 




domingo, 16 de diciembre de 2012

Cosas de la urbe. Las peluqueras.

Entro en la pelu de mi plaza. Como siempre, intento hacer todo lo que puedo por los negocios locales, y lo tengo fácil, porque en mi plaza hay una frutería, una pescadería, una carnicería, una panadería, una ferretería, una peluquería, dos librerías, un "Árbol", una farmacia, un videoclub...

Como bien se les enseña a las peluqueras como arte de su profesión, la peluquera me ha preguntado que qué estudiaba, y hemos charlado sobre lo mal que está el mundo, que los seres vivos todos tienen su lugar y su función, etc.

Peinado tradicional que me hizo Daivd en Candelario
Luego, me ha puesto cara de confidente y me ha preguntado en tono misterioso por "esas moscas... ya sabes... las moscas voladoras..." y ha hecho gesto de volar con las manos...

Siempre me va a sorprender la sabiduría popular...

jueves, 6 de diciembre de 2012

Cosas que echo de menos vs cosas que disfruto

Cosas que echo de menos:
  1. Pasear por la dehesa con Mugen
  2. ¡Gaticos! 
  3. El silencio nocturno del campo, o de unas buenas ventanas climalit. Y de no tener vecinos.
  4. La chimenea cuando hace frío
  5. Anillar pajaritos y pajarotos. Desde que El Pajarero me licenció de su actividad rabilarguera, no he vuelto a tocar una pluma
  6. Los bocatas de jamón con tomate, y la tortilla de patatas. ¡Mi reino por volverlos a comer!
  7. Cantar cosas grandes, sinfonico-corales, como el Mesías de Haëndel, o el Requiem de Mozart
  8. Bucear con mis queridos compis (no es lo mismo sin vosotros)

 Cosas de las que estoy disfrutando:
  1. Ir andando a todas partes, aunque haga frío. Comprar prácticamente todo lo que necesitas en la plaza, abajo de tu casa, favoreciendo el comercio local.
  2. ¡Fiestas de disfraces con mis amigos!
  3. Hacer regularmente un deporte que no me aburre, y que me enfrenta a mis miedos (defensa policial femenina)
  4. Estudiar ¡por fin! las cosas que me gustan (bichitos, ¡siii!) y desarrollar un trabajo de investigación interesante y coherente con mi trayectoria
  5. Sentarme a disfrutar de un té mientras leo alguna novela de ciencia-ficción en la tranquilidad de mi casa
  6. Tomarme alguna cosa en el bar con los amigos
  7. Decir en medio de una conversación "Alytes mulentensis" o "Podarcis hispanica" y que no te miren como si les estuvieras echando un mal de ojo.
  8. ¡Nieve! y mucho frío
  9. Dejar un vaso usado en la cocina y encontrármelo exactamente en el mismo sitio donde lo dejé. 
  10. ¡Vivir sin migas en la mesa!
Cosas que no estoy disfrutando:
  1. Hacer la compra. Es un verdadero suplicio entrar en el supermercado y ver la mayoría de las cosas que no puedo tomar. Es entrar y salir, yendo lo más rápido que puedo a los sitios clave donde sé que ya está lo que sí que puedo, aunque no tenga prisa. 
  2. La gente de fiesta en mi calle. 
  3. El camión de la basura
  4. El camión de las mangueras
  5. Las sirenas de las ambulancias y la policía a deshoras
  6. Tener que pagar "factura" por cada pequeño exceso que cometo
 Me parece que el balance tras dos meses viviendo sola es positivo, ¿no?

¿Y vosotros? ¿Echáis algo de menos? ¿De qué disfrutáis?

sábado, 1 de diciembre de 2012

Cosas de la urbe. La buena obra del día



Sentirse como una scout haciendo la buena obra del día y ganándose la insignia de ayuda a los mayores cuando le coges la bolsa de la compra a tu vecina del tercero, que no puede con su alma, y se la subes hasta la puerta de su casa.

Ver la cara de sorpresa que pone cuando lo haces. 

viernes, 30 de noviembre de 2012

La primera nevada. Cosas de Salamanca



Qué bueno es desayunar un trozo del bizcochito de plátano y un cacao caliente mientras por la ventana ves la primera nevada del año. Estamos a 3ºC según mi termómetro...

¡Feliz viernes!


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