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viernes, 24 de junio de 2016

No busques a Dory

Ahora que viene el estreno es España de la segunda parte de "Buscando a Nemo", la que ya es el mejor estreno de animación de la historia, saltan todas las alarmas. Cuando salió esta película, la venta de peces payaso se incrementó notablemente. Se espera que cuando salga "Buscando a Dory", ocurra lo mismo con los peces cirujano que son como ella.

Pez payaso del Mar Rojo (Amphiprion bicinctus). Pude disfrutar de él en directo durante mi viaje fin de carrera
Por eso, mamás y papás, familiares, no regaléis peces cirujano. Deben permanecer en su hábitat, el océano Pacífico. 

Protejamos entre todos la biodiversidad de nuestros mares. 


jueves, 18 de febrero de 2016

La pesca de tiburones, causante de su extición

Las poblaciones mundiales de tiburones están experimentando descensos significativos; al menos 100 millones (o más) de tiburones son pescados cada año, de acuerdo con un estudio publicado en Marine Policy. "Los tiburones han vivido en los océanos los últimos 400 millones de años, y son uno de los grupos de vertebrados más antiguos del planeta. Sin embargo, estos predadores están sufriendo un declive lo suficientemente importante como para causar una preocupación a nivel mundial", explica el principal autor, Boris Worm, uno de los autores y profesor de biología en la Universidad Dalhousie, en Nueva Escocia (Canadá), quien, junto a otros investigadores americanos, ha realizado este informe.

La pesca de tiburones, causante de su extición
Basándose en los datos recogidos para los últimos estudios, se estimaron alrededor de 100 millones de muertes de tiburones en el año 2000 y 97 millones en 2010. Por lo tanto, la mortalidad anual puede estar entre 63 y 273 millones de escualos.

"Esto es una gran preocupación, ya que la desaparición de los tiburones puede afectar al ecosistema completo", explica Mike Heithaus, director ejecutivo de la FIU’s School of Environment, Arts and Society, y coautor del artículo. "Trabajando con tiburones tigre, hemos comprobado que si no hay suficientes depredadores de ese tipo alrededor, puede haber cambios en cascada en el ecosistema, llegando a afectar a las plantas marinas". 

Este tipo de cambios pueden perjudicar a otras especies, y probablemente afectarían negativamente a la industria pesquera, comenta Heithaus.

Mientras algunas especies de tiburón reciben protección gracias a acuerdos nacionales e internacionales, el equipo de investigadores sugiere que la legislación debería ser ampliada a un mayor número de especies (como la última conferencia CITES para la biodiversidad, que amplía la protección a 5 especies de escualos, tres de tiburones y dos de rayas). Cobrar impuestos a la exportación y la importación de aletas de tiburón también podrían ayudar a frenar la demanda y generar ingresos en las piscifactorías de tiburones, según el estudio.

El mensaje clave en este estudio es la sostenibilidad. A causa del papel que juegan los tiburones en el equilibrio de los ecosistemas marinos, los investigadores insisten en que las medidas de protección deberían ampliarse significativamente para frenar la disminución de ejemplares y una posible extinción de algunos de los depredadores más importantes del mundo.

Foto de Fabian Gonzalez

Este artículo ha sido trasladado desde una revista sin escrúpulos por su autora (es decir, yo) al no haber recibido contestación alguna de la organización ni de su director Josep M. Rosell de por qué se ha dejado de pagar mi trabajo en revista Ecogestos, hacer caso omiso de todos mis intentos de contacto y seguir usando mi material no remunerado. 

Por todo esto, he decidido trasladar todo el material de mi producción a mi blog, que es de mi propiedad y me lo follo cuando quiero. Es una injusticia que dejen de pagar por tu trabajo. Pero es aún más desagradable que lo hagan sin mediar una palabra, sin dar una justificación, y que además, sigan usando tu material. 

No se puede trabajar gratis por varias razones: 
  • Por respeto a la profesión y por el valor intrínseco de tu trabajo. 
  • Porque crear material original y auténtico en la red exige un esfuerzo, una habilidad, una formación y un tiempo en el que has tenido que comer y beber, pagar facturas, dejar de estar con tu familia, etc: es decir, que el material no sale de la nada. 
  • Porque no sólo afecta al que lo hace, que pierde dinero y reputación, sino que se extiende sobre otros profesionales que deben aceptar peores pagos y condiciones.


    miércoles, 14 de agosto de 2013

    ¿Sabes qué atún estás comiendo?

    Greenpeace ha elaborado la primera Guía de atún 2013 para que llevemos a la compra la lista de marcas según su sostenibilidad y podamos elegir con cierto criterio entre unas marcas y otras.

    Las dos primeras son Frinsa y Carrefur. Hacendado está hacia la mitad del final, y Calvo en la mitad del principio.

    domingo, 25 de noviembre de 2012

    Buceo en Sesimbra a la aventura.

    NOTA: Tenía este post escrito desde hace meses, pero estaba esperando a que me pasaran las fotos de la inmersión. Visto que el chico con el que buceé no se ha puesto en contacto conmigo, ya las doy por perdidas.

    A finales de junio, mientras preparaba el post de bichitos del Mar Rojo, me entró una morriña enorme. Hacía casi un año que no buceaba y mi seguro estaba a punto de caducar. Y no tenía perspectivas de vacaciones ni de playa. 

    Así que a la mañana siguiente le dije a Mugen que si le apetecía hacer una locura. Y decidimos irnos a Sesimbra, en Portugal, a pasar un día en la playa, y echar un buceíto. Aunque las máximas para el domingo fueran de 23ºC y hubiera bastante poniente.


    Así que después de una noche de concierto en la Universidad del Metal, viendo a Satcconia (un grupo en el que toca un amigo de Mugen), nos levantamos tempranito y cogimos el caminito a Portugal. La tarde anterior había llamado al centro de buceo para confirmar que iban a salir y que tenían sitio para mí. Les dije que iría a la inmersión de las 13:30, ya que para estar allí para la de las 8:30 tendría que salir a las 5 de la mañana y no iba a poder ser. 

    Así que a las 11:30, hora portuguesa, estaba en la puerta del centro de buceo (Anthia Diving Center). Menos mal que se me ocurrió ir directamente allí, aunque faltara tiempo, ya que por problemas de viento iban a adelantar la inmersión a las 12. Y porque Jory había entendido que iba a ir a la de las 8:30... la próxima vez le hablaré más despacio y con sintaxis más simples, porque el portuñol es un idioma bastante complicado.

    Total, que fue llegar y empezar a montar el equipo. Iba a ser la segunda o la tercera inmersión del chaleco y del ordenador, que me había comprado en las visitas a Sevilla (porque ya que íbamos al médico, tenía que aprovechar el paseo, ¿no?). Como siempre, hacía un año que no buceaba, pero en seguida recordé cómo se ponían las cosas, monté el chaleco con la botella, hice las comprobaciones de seguridad de los reguladores y me puse el traje.

    Mugen se debatía entre quedarse tomando una cervecita en el bar o acompañarme en el barco hasta mi inmersión y esperarme allí. Me acompañó con el carrito del equipo hasta el puerto, donde nos unimos a mis tres compañeros, un muchacho que se estaba sacando el open y su divemaster y un amigo de ellos.

    Al final Mugen se animó y se subió al barco. Se puso un poco nervioso cuando iba llegando el momento en el que tenía que echarme al agua, pero me ayudó a ponerme los trastos. Me puse el chaleco en el agua, porque me resulta más cómodo (ya que soy tan chiquinina, prefiero la no-gravedad del agua a tenérmelo que cargar a los hombros, aunque sea solo un minuto). Se nota mucho el cambio de usar el cinturón con los tres plomos, a meter dos en los bolsillos de lastre de mi nuevo jacket, ¡¡es un descanso para los riñones!! Me puse el ordenador y los guantes y empezamos a bajar.

    Como siempre, mis oídos no quisieron ni oír hablar de bajar (jeje, qué chiste tan malo), así que estuve cerca de 15 minutos para compensar los primeros 8 metros. Es complicado cuando el agua está a 16ºC, no hay cabo por el que bajar, hay corriente y dos buceadores te miran desde el fondo un poco aburridos. Aun así, lo conseguí, y empezamos el recorrido.

    Estábamos a las afueras del dique del Porto de Abrigo, porque había bastante poniente, y el agua se ensucia mucho allí con este viento; además, el mar estaba bastante rizadillo fuera de la ensenada, así que estuvimos entre las piezas de hormigón tetraédricas que formaban el dique.

    Llegamos a 15 metros y algo, pero la visibilidad estaría entre 6 y 10 metros, dependiendo de la profundidad. Hicimos más bien roqueo, aunque sin tocar mucho las piedras, porque había muchos gobios de colores y no quería asustarlos. Me llamó mucho la atención la falta de erizos de mar; mientras que en las costas granadinas hay lugares en los que tapizan prácticamente todo el espacio, aquí yo conté 6 en toda la inmersión.

    También vimos bastantes crinoideos (sobre todo Aiptasia mirabilis) y poliquetos (Sabella spallazani); algunas esponjas (Axinella polipoides y Crambe crambe), un nudibranquio pequeñito que no he sabido identificar, y una sorprendente gorgonia a tan sólo 10m de profundidad.

    También había mucho pescado. Distinguí  sargos (imperial, Diplodus cervinus, y puntazo, Diplodus puntazzo), muchos fredis (Thalassoma pavo) en fase macho y en fase hembra, julias (Coris julis) y salmonetes, además de los gobios, las momas y los blénidos que pululaban sobre las rocas, cubiertas de plumas de mar.

    Los gobios son peces bentónicos que viven apoyados sobre el fondo, ya que sus aletas ventrales se han modificado para formar una ventosa. Los blénidos, también conocidos como peces babosa, no poseen escamas y tienen unos tentáculos supraorbitales y nasales, apoyando las aletas pélvicas sobre el suelo. La diferencia con las momas, que también viven sobre el sustrato de manera similar, es que éstas tienen un hocico alargado y poseen escamas.

    Tras 74 minutos bajo el agua helada, con los pies y las piernas insensibles, salimos a la superficie. Yo tiritaba, y hasta que no me di una buena ducha caliente en los vestidores del centro de buceo, no dejé de temblar.

    Bucear da mucha hambre, y nos sentamos en el chiringuito para comer. Yo llevaba un pan de molde al microondas y unas hamburguesas caseras en una fiambrera, que junto con un poco de mayonesa se convirtieron en un manjar improvisado.


    Y luego, ¡a la playa!


    Con en frío que hacía, no apetecía bañarse, pero al solecito se estaba bien. En Semana Santa ya habíamos estado allí y nos había gustado mucho. Es verdad que en esta playa hace mucho aire, pero es grande y aunque haya gente no está atestada.


    Pasamos la tarde allí, disfrutando de la libertad recién estrenada de ser una licenciada.

    ¡Quiero más!

    viernes, 26 de octubre de 2012

    Documental "Ni un pez por la borda"

    La mitad del pescado que cae en las redes se descarta. ¡La mitad!

    No permitamos esto. Apoya la campaña en niunpezporlaborda.org


    sábado, 30 de junio de 2012

    Diario de Viajes. Mar Rojo IV. Bichitos del Mar Rojo - Vertebrados

     Un post fresquito, fresquito... ahora que por fin tengo tiempo, retomo el tema del buceo. Hoy, con permiso (y las fotos) de mis compañeros de expedición, hago un repaso bichitos que vimos en nuestro viaje al Mar Rojo. Ya sé que es la cuarta o quinta entrada que hago sobre el Mar Rojo, pero es que 14 horas bajo el océano Índico con tan buenos amigos dan para mucho. Que se lo digan a Pabletas (la mayoría de las fotos son suyas, aunque también las hay de Boychi, Cristina, Nayra, Willy...)

    Empezamos por las tortus. Estas tortugas son dos de las 7 tortugas que vimos en el viaje, en cerca de 25 inmersiones. Probablemente, tortugas carey (Eretmochelys imbricata).



    También vimos peces (montones, aunque no lo creáis ¬¬). Por ejemplo,  peces venenosos. Los que más, el Pez piedra y el Pez león.

    Pez piedra (Synanceia verrucosa). El pez más venenoso del Mar Rojo. Y además, es muy difícil de diferenciar, pues se camufla muy bien. Sólo si te fijas en los opérculos, si los tiene abiertos, encontrarás al pez. Por eso es mejor no tocar nada, y menos sin mirar. La señal submarina era un puño cerrado sobre el dorso de la otra mano. En la primera nocturna, el divemaster nos llevó a un sitio plagaíto de peces piedra. Supongo que era para concienciarnos de que no teníamos que tocar nada. Yo desde luego, iba al menos a dos metros de todo, suelo y pared.


    Pez león (Pterois miles). Solían acompañarnos por la noche, aunque por el día tampoco era raro encontrárnoslos rondando por el arrecife. Son los segundos más venenosos del Mar Rojo. La señal que usábamos era la mano abierta con los cinco dedos hacia arriba, aunque normalmente no hacía falta, ya que se arrimaban más de lo que a nosotros nos gustaba.

    Éste está aprovechando la luz de nuestros focos para cazar. Siempre se ponían en el redondel de luz, acechando; sabías que iban a atacar porque se ponían un poco verticales y abrían las aletas. Eran muy rápidos, apenas los veíamos cuando se lanzaban sobre los pececillos con la gran boca abierta. Para evitar que se nos arrimaran y nos picaran al movernos, teníamos que estar continuamente apuntando lejos, y tener cuidado con apuntar a alguno de nuestros compañeros, porque le envolvían como un enjambre.

    Pez león de aleta clara (Pterois radiata). Otra especie de Pez león, menos abundante que el anterior, pero también aparecía por las noches para aprovechar la luz de nuestras linternas que deslumbraban a los pececillos.
    Éste tiene la aleta dorsal (con la que pica) plegada mientras descansa.

    Morenas. La señal submarina que usábamos para "Morena" era "rubia" (con la mano nos acariciábamos una larga cabellera).

    Morena gigante (Gymnothorax javanicus). He visto bocas de estas morenas en las que cabría yo. Normalmente están descansando con la boca abierta y no hacen nada, si se asustan como mucho se esconden en su agujero. Pero el tamaño impone. Sí que impone.
    Esta es la morena ondulada (Gymnothorax undulatus), la más rubia de las morenas. Los apéndices que tiene en las narinas son
    Tiburones y familia: vimos dos tiburones, pero muy lejos, y en cuanto nos sintieron salieron pitando. La seña para avisar a los demás era simular una aleta con la mano sobre la cabeza. Nos dio pena no haber visto más, pero al volver a casa, y enterarnos de lo que le pasó un mes después a los turistas que murieron o se quedaron sin alguna de sus extremidades (según nos contó nuestro divemaster, a alguien se le ocurrió soltar restos de ganado, corderos vivos, incluso...), creo que respiramos de alivio al no haber visto más. Sin embargo, vimos un águila marina, de unos dos metros de envergadura, en el Parque Ras Mohamed (en la zona de Ras um Sid), y muchas rayas de pintas azules que descansaban sobre el fondo de arena o nadaban entre los corales.

    Raya de pintas azules (Taeniura lymma)
    Peces payaso ("nemos") del Mar Rojo (Amphiprion bicinctus). A diferencia del de la peli, que era naranja, estos son amarillentos, a veces con una banda marrón oscuro entre las bandas blancas. Muy territoriales, se salían de sus anémonas de colores fosforitos (Entacmaea quadricolor) para echarnos de su territorio, nadando delante de nuestras gafas. Creo que han sido los peces más violentos que he visto en el viaje.








    Fredis, como los que vemos en el Mediterráneo (Thalassoma pavo).
    Este estaba durmiendo en una concavidad del coral.

    Los fredis hembra pueden cambiar de sexo en determinadas circunstancias. Pueden nacer machos o hembras; el que nace macho, macho para siempre, pero si en el cardúmen hay falta de machos, o lo que hay son muy pequeñajos, a veces las hembras pueden cambiar de color y de sexo, siendo un "macho dominante" ya que las hembras son de mayor tamaño que los machos "auténticos", y las que cambian lo son más aún, y más violentas.

    Meros: a diferencia del Mar Mediterráneo, con la Bernarda, en el Mar Rojo vimos meros de muchos colores, sobre todo de lunares.

    Cephalopholis miniata



    Pez ballesta azul (Pseudobalistes fuscus) durmiendo bajo un coral.


    Peces cirujano, peces mariposa y peces estandarte: 

    Pez "pinocho" o pez unicornio (Naso unicornis). Aunque no lo parezca, también es de la familia de peces cirujano. La señal era un dedo extendido sobre nuestra cabeza.

    Pez unicornio de cuchillas amarillas (Naso lituratus)

    Pez cirujano (Zebrasoma desjardinii)

    Pez estandarte del mar Rojo (Heniochus intermedius).

    Después de haber visto la película de "Buscando a Nemo", no puedo mirar este pez sin escuchar la voz de Bruce Willis, y el ritual de las burbujas del volcán... ;)

    Pez mariposa enmascarado (Chaetodon semilarvatus).

    Pez mariposa rayado (Chaetodon fasciatus).

    Peces cofre, peces zorro y peces globo:

    Pez globo (no estoy segura de la especie)

    Pez globo enmascarado, o como lo llamábamos allí, pez zorro (Arothron diadematus). Se supone que puede inflar el cuerpo hasta el doble de su tamaño cuando es hostigado, pero mis compañeros no lo molestaron lo suficiente como par comprobarlo.

    Aquí se distingue mejor el antifaz de "El Zorro" que lleva.
    Aquí un pez globo auténtico (no encuentro el nombre científico) inflado del todo. A mí me daban penita, pues al inflarse, pierden capacidad de gobernar sus movimientos y quedan a merced del oleaje, o de los movimientos de los demás, mientras agitan las aletitas impotentes con la cara de susto que se les pone.
    Peces hacha (Gasteropelecus sp). Parecen pequeñas hachas de guerra indias.
    Peces murciélago (Platax orbicularis). Parecía pequeños de lejos, pero la verdad es que al acercarte impresionaban bastante. En el Tigretón había unos cuantos completamente verticales, inmóviles, luchando contra la corriente, pegados al casco del barco.





    Pececillos de coral. 


    Antias joya  (Pseudanthias squamipinnis)

    Catalufa espejuela (Priacanthus hamrur)
    Pez ardilla gigante (Sargocentron spiniferum), creo.
    Otros pescaítos.
     
    Vimos una barracuda solitaria (Sphyraena qenie) a lo lejos, creo que cerca del Tigretón. Si habéis visto "Asterix y Obelix: Misión Cleopatra" entenderéis por qué me hacen gracia. Barracudaaaaa...
    Un buen banco de sardinas (Sardinops sagax) que nos rodeó de noche.
    Lenguado (Pardachiurus marmoratus). Los alevines de lenguado tienen un ojo a cada lado y nadan con el cuerpo perpendicular al fondo, como el resto de los peces. Pero luego, cuando llegan a la madurez, uno de los ojos migra al otro lado para poderse tumbar en el fondo y camuflarse entre la arena. Muy rico a la plancha...
    Pez aguja (Syngnathoides biaculeatus). Es de la familia de los caballitos de mar (Sygnatiformes), pero nada desenrollado.


    Y este que no me acuerdo de qué era. Si alguien en la sala lo sabe, que deje un comentario, ¡porfi!
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