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sábado, 4 de julio de 2015

Pequemiau...

Cantinflas se hace una selfi y me la manda al hospital.



Lo echo de menos. Él también ha estado malito, con fiebre, pero por suerte gracias al veterinario lo ha superado y vuelve a corretear por la casa. Está en acogida, se supone que no debo encariñarme con él...



¡Pero es taaan guapo! ¡Y tiene renta personalidad!



¿Volveré a verlo antes de que encuentre casa?

lunes, 22 de diciembre de 2014

Historias de la carretera. Proyecto PRASCOSUR

 El otro dias os conté brevemente en qué consistía nuestro proyecto con Costa Rica.

Aún no lo conoces? Sólo tienes que ver este rápido video de 50 segundos en el que se ve de un vistazo en qué consiste PRASCOSUR.



A continuación os presento algunos de los últimos afectados que han llegado a la Estación Biológica Huén Tebec tras ser atropellados en esta carretera de la Costanera Sur de Costa Rica, en la zona de la Península de Osa.


Este es Antonio, es un bebé de coatí (Nasua narica) que apareció golpeado al margen de la carretera, pero un valiente niño obligo a su papá a detener su auto y a rescatar al animalito. Lo llevaron a la EB Huén Tebec y tras una semana lo trasladaron al un santuario de Fauna en el que actualmente se recupera para ser liberado cuando llegue a la madurez.


Tomy es un pequeño mono congo (Alouatta palliata) que apareció llorando como un bebé en la margen de la carretera. Tras intentar localizar a su madre sin éxito ha sido trasladado a un centro especializado en monos congo donde ha hecho nuevos amigos. Junto a ellos una vez se convierta en adulto volverá a la libertad del bosque.

Aquí podemos verle a los pocos días de que lo recogieran.

Tras unos meses en el refugio de animales Refuge For Wildlife de Nosara. Tommy es el de la derecha. 

Este es un búho blanquinegro (Strix nigrolineata) Se llama Max y es de Costa Rica. Anoche llegó a la Estación Biológica Huén Tebec, tras ser atropellado, y pronto será trasladado a un centro de rescate.


Se pueden apreciar las heridas. Probablemente pierda uno de los ojos y
aún no se conocen los daños neurológicos.
Es muy posible que no pueda volver a ser liberado. 

Esperamos que con este proyecto podamos ayudar a salvar a miles de animales como ellos de esta triste suerte. 


Nos ayudas?  Si te ha gustado comparte con los botoncitos!! Es un gesto solidario que cuesta poco y vale mucho!!

Fotos: cortesía de EB Huén Tebec y Susana García Blanco.

sábado, 21 de junio de 2014

Atreyu: la historia interminable de los ericitos. Entrega II

Después de tres días, lo único que hacía era desearales suerte a las dos crías supervivientes. Estaba claro que la morenita pequeña era una bolt, uno de los caracteres seleccionados evolutivamente, aventureros y temerarios, para poder aprovechar los recursos nuevos. Hoy, al volver de la compra, he visto que Nermal no venía a saludarme, sino que se quedaba bajo el granado, en el jardín. Al acercarme, casi se me cae la compra.

Había encontrado a la cuarta cría. 

Nerviosa, la cogí para comprobar que estaba viva y perfectamente, al menos en apariencia. Bajo las espinas rubias, se le notaban perfectamente los huesos de la cadera y de las patas. La pesé. 60g. Uf, no había adelgazado.

Miré por si la eriza había decidido volver a mi casa y quedarse, lo que era poco probable, y a los únicos que encontré fueron a Nermal, el "Guardián de los Erizos", y a Frodo hecho un rosquito. 

Así que, alegrándome de no haber tirado la leche de cabra, le preparé una jeringa. La leche va diluida en proporción 2:1 (dos partes de leche por una de agua) y preparo 3ml, aunque sólo tiene que comer 2, pero el otro es el que seguro se cae o lo escupe. 

Pero me encontré con un problema. Este erizo no era un bolt, curioso y arriesgado, sino un shy, un tímido que no se arriesga a nada y que tiene miedo de todo. El éxito de este comportamiento es no correr peligros innecesarios. 

Así que un par de veces me lo puse en las rodillas, aunque se hacía una bolita. Intenté abrirle la boca con la jeringa, pero no quería. Pensando que iba a ser más difícil de lo que pensaba, lo he cogido en la mano y para mi sorpresa, al ponerse bocabajo sobre mi mano se ha abierto y ha empezado a olisquearme los dedos con mucho interés. Así que me he embadurnado la mano de leche, para que fuera acostumbrándose, y ha lamido un poquito. Y en cuanto ha visto que de la jeringa salía leche, se la ha bebido de un tirón. Eso sí, son estar agarrado, sólo estando de pie sobre la toallita que le había puesto para agarrarlo y no pincharme. 

Le pude ver la pancita y vi que no estaba demasiado deshidratado. Debía de haber bebido de los riegos del jardín. Pero sí estaba delgadito. 

¡Esto era la Historia Interminable!

Mientras preparaba mi comida, Nermal ha entrado y se ha tumbado delante del transportín gatuno en el que he metido al ericito, a mirarlo con mucho interés. 

Así que, como de momento la Historia parece Interminable, este nuevo miembro de la familia va a llamarse Atreyu. 



PD: aún no le he hecho fotos a Atreyu, está dormidito junto a la bolsa de agua caliente. En cuanto se haga un poco más sociable os lo presentaré. Tengo el presentimiento de que esta historia sí va a tener un final feliz.

viernes, 20 de junio de 2014

Atreyu: la historia interminable de los ericitos. Entrega I

Pues no sé si habrá una campaña de "sobre mi cuerpo decido yo" de las madres erizas en mi casa o qué, pero lo cierto es que, otra vez, ha aparecido una camada de una semana de edad dispersa por mi césped. 

Había salido a tirar el agua de la fregona y escuché un chillidito inconfundible y me fui guiando hasta encontrar un erizo minúsculo llorando entre la hierba. Al ver que no había madre a la vista ni lugar de refugio cercano, eché a correr en busca de un cubo limpio para guardarlo antes de intentar averiguar algo más. No quería repetir lo que pasó hace dos años. 

Antes de llegar a la casa vi a Nermal echado en el césped y al acercarme comprobé que tenía otro ericito entre las patas. Sólo lo miraba, sin hacer nada. Así que entré en casa corriendo, agarré un cubo y la báscula para saber su edad y volví a salir a recolectarlos. 

En total encontré cuatro, dos morenos y dos rubios, con la ayuda de Nermal, que me los fue buscando. Al revés que hace dos años, en vez de permanecer juntos se habían dispersado aleatoriamente. Pensé que el nido tenía que estar en la hierba de la pampa (Cortadeira selloana). Al pesarlos confirmé que tenían la misma edad que los de la otra vez, pues tenían pesos que oscilaban entre los 50g y los 60g.
Como me tenía que ir, dejé a mi familia encargada de buscar a la madre y el nido. Hace varias semanas que veíamos a una eriza gordita rondar por la hierba de la pampa y pensamos que muy lejos no tenía que estar. 

A la noche, cuando volví, me dijeron que habían visto una eriza por la hierba de la pampa, así que los soltamos junto a ella y salieron llorando, llamando a su mamá. Vimos que iban todos derechitos hacia dentro así que ya nos relajamos.

A la mañana siguiente me levanté temprano para comprobar que no se habían vuelto a perder por el jardín. Tras una búsqueda exhaustiva, encontré uno que se había debido de extraviar y no había entrado al nido. Estaba mojadito y casi tieso de frío, así que entré corriendo, lo sequé y preparé un par de bolsas de agua caliente para reanimarlo. Mientras, mi madre y yo seguíamos recorriendo el jardín en busca de los demás. Pensé que lo mismo el cárabo de mi casa, hambriento, se los había ventilado...

Salimos a comprar leche de cabra para darle de comer, ya que no sabíamos si su madre los había acogido o los había rechazado y le di una toma. Estaba ya recuperado con el calorcito del agua caliente y se movía perfectamente. Era uno de los pequeñitos morenos que no se asustaba de nada y hasta era suave. A mediodía mi padre abrió la hierba de la pampa y encontró el nido, en el que había una madre y dos crías. Me mosqueé al ver que faltaba la cuarta, pero no la encontramos por ninguna parte. Así que seguí pensando en el cárabo.

Le devolvimos al pequeño y volvimos a cerrar el nido. Sabía que las erizas son muy sensibles y probablemente intentaría mudarse al haber sido descubierta.

Por la noche, cuando ya pensaba que todo estaba solucionado, salí a separar una pelea de gatos (la madre de los gatitos no hace más que fastidiar a los míos) y de pronto escuché de nuevo la llamada de un ericito. Al borde de la desesperación (qué pasa con estos bebés?) salí con una linterna a ver qué pasaba. 

A cincuenta metros, ya en el cauce seco del arroyo, pero aún dentro de mi propiedad, estaba la madre eriza de mudanza. Pero sólo llevaba dos crías. Una era la morena pequeña que había salvado por la mañana, que era la que había empezado a gritar cuando yo salí a regañar a los gatos, y que me contestaba cuando hablaba, de hecho, se me venía a los pies en vez de quedarse con su madre y la tuve que redirigir varias veces, porque me seguía. La otra no pude distinguirla bien si era rubia o morena. 

Si sólo quedaban dos... ¿dónde estaba la tercera? Volví preocupada al nido y metí las manos entre las cintas, buscando la tercera, por si aún estaba viva. Pero no lo estaba. 

Mi padre y yo, tras comprobar que estaba definitivamente muerta, abrimos tristes un agujerito en la tierra y lo enterramos. Al taparlo, vi que empezaba a brillar una luciérnaga justo al lado. Era la primera luciérnaga del verano. 



lunes, 24 de junio de 2013

Odisea por los hospitales de Salamanca

He sido preseleccionada para una beca que da la Universidad de Salamanca, las Ayudas "Manuel Andrés Sanchez", para trabajar durante cinco meses y medio en la salva paraguaya, en la reserva de San Rafael, con una ONG que se dedica a la conservación. La lista es de dos, y yo, por puntuación, soy la número uno. Esta semana tenemos que hacer un curso de formación de Cooperación al Desarrollo como condición para acceder a la beca, y supongo que a finales de esta o la que viene el profesor que tiene la última palabra lo decidirá.

ACTUALIZACIÓN: Esta tarde he empezado el curso y me han dicho los formadores que son ELLOS quienes deciden quién va finalmente, pero que en principio, por concurso de méritos, yo soy la titular de la beca, y mi compañero el suplente...

Reserva de San Rafael, Paraguay. ¡En esta selva haría mi voluntariado! Estoy que no me lo creo...


Esta mañana he salido  para informarme de las vacunas que tendría que ponerme, pues al extranjero suele haber varias y a veces tienen un tiempo obligatorio de espera antes del viaje. Como me iría en agosto, me pareció prudente ir a preguntar. 

Como soy de seguro privado, primero pregunté en mi hospital, donde me confirmaron que no tenían unidad de Medicina Preventiva. Así que me fui al público, con dolor de mi corazón. 

¿Por qué me daba tanta pereza ir para allá? Primero, el hospital público Virgen de Vega, aunque está a dos manzanas del mío, es enoooorme, lleno de jardines y de ventanas, pero nunca encuentro la puerta principal. Así que tras dar vueltas por los recovecos, siempre me pasa lo mismo y termino entrando por la puerta de atrás. 

Una vez dentro, encuentra las escaleras... yo sabía, porque lo había mirado antes en internet, que Medicina Preventiva estaba en un semisótano, pero descubrí que el hospital tenía al menos tres. Cuando entro, pregunto en la primera ventanilla que encuentro y la señora de rehabilitación me dice que suba un piso. Como he vuelto a perder las escaleras, cojo el ascensor. 

Llego a la planta principal: como siempre, en la mesita de información no hay nadie. Como soy algo tímida, sobre todo en los espacios desconocidos, no me atrevo a preguntar a alguien que tenga bata, como sería lo lógico... miro los carteles de indicaciones y no veo ninguna señal por ninguna parte del departamento que busco. Decido esperarme la cola de Citas y vigilar la mesa de información por si a algún conserje le da por ocupar su puesto. Son las doce en punto y el hospital está lleno de gente en silla de ruedas, con cabestrillos o con muletas. Parece un capítulo de Urgencias.

Cuando por fin me toca, me dicen que no, que tengo que bajar una planta. Me dice que para que no me equivoque baje por las escaleras, que encontraré la cafetería y un poco más adelante estará lo que busco. Cuando le pregunto por la persona de información me pregunta con sorpresa si no hay nadie allí, cuando le digo que llevo 20 minutos y no ha aparecido nadie pone los ojos en blanco y suspira. Debe de ser normal que no haya nadie allí, las dos veces que he estado nunca he visto a ningún conserje. 

Total, que encuentro las escaleras y vuelvo a bajar al sótano. Es todo muy deprimente, apenas hay ventanas, huele a vómito reciente y hay gente esperando por todas partes. No encuentro ninguna puerta con nada relacionado con Preventiva.
Me acerco a un círculo de batas blancas y les digo que estoy perdida (es verdad, al menos en parte). Me dicen que no sabe mucho, pero que creen que a la vuelta del pasillo está el servicio de prevención. 

Cuando llego, veo que en el cartel pone "Prevención en el Trabajo". De todas maneras, decido llamar para ver si alguien sabe algo. Al final se abre la puerta y una señora rubia me dice que allí solo me atienden si trabajo en el hospital... y que para lo que yo buscaba (el servicio de Medicina Preventiva!) tenía que salir de ese hospital e irme al otro de enfrente... 

A esas horas ya llevaba una hora dando vueltas entre unos pisos y otros. Consigo localizar las escaleras, intento recordar en qué piso estoy y por suerte, decido bajar. ¡Por fin al aire libre! He vuelto a salir por la puerta de atrás, donde los fumadores, los suministros y las obras, pero he salido.


Cruzo la calle, sorteo a los taxistas y a los fumadores, y entro en la recepción del Hospital Universitario. Allí suspiro de alivio ala ver que sí hay una conserje. Me dice que sí, que es allí, en la segunda planta, que siga el pasillo todo recto y suba las escaleras. 

Entro en el pasillo y se me cae el alma a los pies. El pasillo es en forma de T y no hay ni rastro de escaleras al fondo. Vuelvo sobre mis pasos y veo una escalera por la que sube y baja mucha gente, así que decido liarme la manta a la cabeza y subir por allí.

Iba pensando en la odisea que estaba viviendo y de repente al girar en un descansillo me resbalo. 

Lo que pasa en un hospital es que si te tropiezas, te tropiezas con enfermeras y médicos, así que casi sin darme cuenta ya tenía encima a una enfermera y un médico mirándome el pulso y la tensión, y preguntándome si me había mareado... Da igual que les expliques que sólo te has tropezado, debo de haber cogido muy poco color en Menorca y Gredos como para tener cara de sana. Y la gente, que por si había poca, se juntó más, toda alrededor preguntando que qué había pasado. 

Mi madre dice que deben de tener mi retrato el La Pared. Sí, una pared de esas, como las que hay en la policía con las caras de los terroristas... para reconocerme en cuanto entro por la puerta de un hospital. 

El médico me preguntó muy amablemente que a dónde iba y me dijo que él me acompañaba por si acaso. Así que subí las escaleras que me faltaban con él y hasta que no me dejó en la puerta de Preventiva y me vio que tenía buena cara no se marchó.

Y cuando veo el cartel, se me cae el alma a los pies y maldigo a todos los que me han ido atendiendo equivocadamente durante toda la mañana. 

Horario: de 12 a 13h. 

Era la una pasada... 

Se me enciende la bombilla y recuerdo que me habían dicho abajo que había dos puertas, así que me adelanto por el pasillo y veo otra puerta con el mismo letrero, pero sin horarios. Llamo y por fin, tras la larga mañana de paseos, alguien me atiende... para decirme que allí no es. Que tengo que pedir cita en Sanidad, en otra parte de la ciudad. 

Al ver la cara de desesperación que ponía, decidió llamar ella misma a Sanidad, y ella misma me tramitó la cita, porque la vacuna que necesito, la Fiebre Amarilla, te la tienen que poner allí.

En fin, que la semana que viene, en cuanto sepa si me voy a Paraguay, tendré que cruzar los dedos para que no me sigan mareando por hospitales y oficinas, y pincharme la vacuna, que parece ser que dura 10 años. 

Por si a alguien le sirve, el servicio de Medicina Preventiva, donde te dan la información antes de viajar y las vacunas, está en la segunda planta del Hospital Universitario de Salamanca, junto a la Capilla.

ACTUALIZACIÓN: Además de la fiebre amarilla, son recomendables la Difteria y el Tétanos, y la Polio (estas te las ponen de pequeño).

viernes, 17 de mayo de 2013

En la isla del Aire III


Hoy ha amanecido con una buena tormenta, pero a media mañana ha escampado y hemos ido a la isla del Aire para seguir con los experimentos etológicos. 

La isla del Aire, al fondo.

Hemos visto que las lagartijas prefieren en general ir a comer donde hay ya conespecíficos pioneros que hubieran descubierto primero las manzanas, aunque en la otra no hubiera competencia. No van donde hay comida, sino donde se ve que hay otras comiendo que han asumido los riesgos antes. 

Una lagartija del experimento con manzanas, marcada como P4
Por la tarde se ha quedado una temperatura y un sol bastante apañado, por lo que hemos ido a la isla del Rey, en el puerto de Mahón, a ver otras poblaciones de lagartijas de la misma especie pero que tienen una coloración completamente distinta. Son de la subespecie Podarcis lilfordi ssp balearica, que son verdosas y parda con motitas.

La isla del Rey, en el puerto de Mahón.

En la isla del Rey no vive nadie, pero hay un antiguo hospital militar británico, de hace 250 años, la época en la que era de los ingleses. Era lo que se llamaba un "hospital de sangre", es decir, para heridos de guerra. Cuando la isla volvió a manos españolas aquellas instalaciones se abandonaron. El año pasado una asociación decidió restaurarlo, limpiando la isla y entre otras cosas, desbrozarla, lo que suponía eliminar la vegetación autóctona que se estaba recuperando. Ahora hay jardines bastante cuidados y muchas especies de malas hierbas (nitrófilas, típicas de medios alterados). 

Allí la lagartija vive en los muros del antiguo hospital, de donde la cazábamos con una caña para poderlas examinar de cerca.
Mañana es el penúltimo día de la aventura, y el tiempo empeora, con viento de fuerza 7, por lo que no vamos a poder hacer mucho. Esto se está acabando...
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