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martes, 11 de diciembre de 2012

PAN...

Desayunado... Qué nervios!


Lizaso me ha dicho que puedo comer trigo con prudencia dos veces a la semana. ¿Podré esperar tanto?  

domingo, 9 de diciembre de 2012

Frontera final. Y ahora... ¿qué?

Estamos cara a cara. Tú y yo, y nadie más. Me miras, te miro. Estamos solos.

Hacía años que no me acercaba a ti, que no podía olerte, que no podía tocarte. Alzo una mano y te acerco. Quiero saber si tu sabor sigue siendo el mismo. Mi cerebro me chilla que no debería hacerlo; llevaba tanto tiempo sin ti...

Las sensaciones se multiplican. Había olvidado tu sabor, tu tacto, tu tibieza en mis labios, el aroma que me envolvía con cada mordisco que te daba.

Acabé el plato de macarrones de trigo casi temblando. Todo era posible.

Pasaron 10 minutos. No pasó nada.

Cumplí las primeras dos horas. Nada aún. El miedo me atenazaba... ¿me habían sentado bien o era la calma que precedía a la tempestad?

Las primeras 8 horas me sentía como en un sueño; me parecía tan irreal... ¿no estaría en coma, en el hospital, y todo esto era un sueño?

La pauta de introducción de nuevos alimentos que me había dado Lizaso era una ración de un alimento a la semana, o como mucho cada 3 días. Si no hay reacción de algún tipo en 72 h, puede considerarse que no me afecta.

Han pasado ya 80 horas. He cruzado la frontera final, y sigo estupendamente. Solo que con un susto en el cuerpo que pa qué, después de dos años en los que mis peores pesadillas eran con el trigo. A otros les asustan las piñas...

Es el segundo cereal que pruebo. En agosto probé el maíz, y a los 10 minutos estaba para morirme, con 5g de maicena en el bizcocho. El maíz había intentado tomarlo hace casi dos años, con el mismo resultado.

Pero el trigo me ha sentado bien. Elegí los macarrones porque sabemos que sólo lleva trigo (los hice con huevo y jamón, para darles gracia). Parece una noticia buena. Y lo es. Pero... lleva aparejadas muchas dudas y posibles conclusiones que no son tan buenas.

El trigo me ha dado positivo en el análisis que me hice en Labsur, el laboratorio de Elorza, en Sevilla, hace dos años. Por ello, me quitaron todos los cereales, excepto el arroz, por las sustancias similares que se encuentran en ellos. Desde entonces, he vivido a base de arroz, y con muchas dificultades para encontrar aportes de hidratos de carbono, como ya sabéis.

Este verano, el Dr. Lizaso me recomendó que volviera a probar los cereales, ya que en SU análisis no me daban positivo, así como la naranja. Me moría de ganas de probar el trigo... pero me daba tanto miedo... 

Y ahora... ¿qué? Las preguntas me dan casi más miedo que las respuestas, o quizás por eso mismo no me atrevo ni a plantearlas...

Sacad vuestras propias conclusiones. Yo me siento incapaz, excepto, quizás, de concluir que puedo comer ¡PAN!
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