Como ahora estudio por las noches, cuando han dado las 3:30 de la madrugada me he salido a comprobar si se veía algo del eclipse. ¡Y casi iba por la mitad!
Así que he despertado a mi hermana, he cogido la cámara, los prismáticos, el telescopio y el trípode, y hemos salido al porche a ver el eclipse. No hay nada como la serenidad de la dehesa extremeña para estas cosas.